7. MEDIO AMBIENTE

 

7.1. La presión demográfica sobre el territorio y los recursos naturales

 

Entre los valores naturales esgrimidos para la declaración de los espacios protegidos de Gran Canaria destaca la gran riqueza y variedad florística que posee su territorio. De las 776 especies endémicas canarias, 321 están presentes en la Isla. La destrucción, alteración y fragmentación de los hábitats naturales a consecuencia de la presión que ejercen las actividades humanas hacen peligrar la pervivencia de muchas de estas especies singulares de nuestra flora.

 

Espacios Naturales Protegidos de Gran Canaria

 


 


Asimismo, la singularidad paisajística y la fragilidad de los ecosistemas de Gran Canaria se han visto tradicionalmente afectadas por la elevada presión demográfica que ha sufrido históricamente la Isla. Este fenómeno se agrava si consideramos el alto porcentaje de población flotante que se deriva de la actividad turística y el fuerte desequilibrio en la distribución de la población sobre el territorio, donde la concentración de efectivos es más acentuada en la mitad nororiental insular que en la zona sur, aunque sea en esta última donde se ha desarrollado con mayor virulencia y desorden los fenómenos edificatorios que conlleva la actividad turística. Las cifras de densidad de población registradas para el Noreste de Gran Canaria (862 hab./Km2 aproximadamente) se equiparan  con las más altas del mundo.

 

Este fenómeno demográfico contrasta con la elevada proporción de territorio protegido por la Ley de Espacios Naturales de Canarias, pues más de un 40 por ciento de la superficie insular se encuentra declarada como espacio natural protegido.

 

Por tanto, la presión que ejerce la población y, consiguientemente, sus actividades sobre los recursos naturales, suponen el problema medioambiental más preocupante de Gran Canaria.

 

 

7.2. Los residuos sólidos urbanos

 

Una de las consecuencias directas de la presión demográfica sobre el territorio es la problemática derivada del volumen y gestión de los residuos sólidos urbanos, constituyendo actualmente uno de los principales problemas medioambientales de las Islas Canarias. Es precisamente en  Gran Canaria donde mayor cantidad de residuos se generan y donde se hace necesaria con mayor urgencia la insularización en la gestión de los mismos. La siguiente tabla señala de forma significativa las dimensiones de dicho problema.

 

Generación de residuos urbanos en Canarias. 1998

 

Población

Derecho

Plazas

Hoteleras

Generadores

Residuos

Tm/año

Ratio

kg/hab/día

Gran Canaria

715.994

142.856

858.850

505.652

1,61

CANARIAS

1.630.015

364.378

1.994.393

1.067.949

1,47

 

FUENTE: Consejería de Política Territorial y Medio Ambiente del Gobierno de Canarias.

 

Estimación de la  generación de residuos urbanos en Gran Canaria. 2000-2006, sin aplicar políticas de prevención.

AÑO

Generadores

Residuos

Tm/año

2000

872.127

509.322

2001

878.843

513.244

2002

885.610

517.196

2003

892.429

521.178

2004

899.301

525.192

2005

906.225

529.236

2006

913.203

533.311

FUENTE: Plan Integral de Residuos de Canarias 2000-2006. Consejería de Política Territorial y Medio Ambiente del Gobierno de Canarias.

 

7.3. Impactos más significativos de las actividades agropecuarias

 

La actividad agraria, al igual que el resto de las actividades ejercidas por el hombre, repercute en muchas ocasiones de forma negativa sobre el medio ambiente. En Gran Canaria los efectos más perjudiciales de las actividades agropecuarias, desde el punto de vista ambiental, los podemos resumir en:

 

q       La agricultura es el principal consumidor de agua de la Isla, siendo responsable junto con otras actividades de la situación global de déficit en la que se encuentra.

q       La sobreexplotación de las aguas subterráneas está provocando una mayor presencia de agua de mar en los pozos costeros, lo que directamente se traduce en la salinización de las aguas de riego y, en consecuencia, del suelo.

q       La creciente construcción de invernaderos afecta negativamente a la calidad del paisaje y supone un problema por la generación adicional de residuos.

q       La falta de integración paisajística de las edificaciones asociadas a explotaciones agrarias, por no seguir los patrones y criterios estéticos, tipológicos y ambientales que tradicionalmente se aplicaban a estas construcciones.

q       La incorrecta manipulación y el continuado aumento del uso de los productos fitosanitarios y abonos terminan por deteriorar la calidad agrológica de los suelos cultivados y por afectar igualmente a la calidad de las aguas y del aire.

q       El incremento de residuos agrarios, derivados de prácticas intensivas.

q       El uso continuado de sorribas como fórmula de mejorar la fertilidad de los suelos e intensificar la producción de los mismos y de ampliar zonas baldías para explotarlas agrícolamente, supone el deterioro paisajístico de determinadas zonas de la Isla y la pérdida de un recurso natural de incalculable valor.

q       El propio abandono de bancales y espacios agrarios del interior de la Isla, también supone un deterioro de la calidad del paisaje y, en muchos casos, la pérdida de suelos que se mantenían gracias a esas estructuras agrarias.

q       Las prácticas de riego localizado y la escasa calidad de las aguas son factores a tener en cuenta en la pérdida de la calidad agrológica de los suelos.

q       La eliminación inadecuada de los residuos ganaderos (purines, gallinaza, estiércol, MER) es la causa del principal impacto ambiental y sanitario de esta actividad, que se refleja principalmente en la contaminación de aguas superficiales y subterráneas.

q       La ubicación de las explotaciones ganaderas, fundamentalmente de carácter intensivo, en las proximidades de núcleos de población.

q       La falta de adecuación paisajística de muchas explotaciones ganaderas, que se agrava por el escaso apoyo de la administración en la búsqueda de alternativas eficientes que solucionen la problemática legal y ambiental de las mismas.

q       La pérdida de suelo vegetal de algunas zonas de la Isla por los efectos del sobrepastoreo.