Las
áreas rurales de Gran Canaria son los espacios donde la cultura tradicional se ha desvirtuado menos,
aglutinando una gran diversidad de elementos patrimoniales que se presentan
como un activo esencial para poner en práctica una estrategia de desarrollo.
Esta
variedad de elementos es amplia pero cada vez más frágil. La falta de atención
a los ámbitos rurales y el cambio de modelo económico han propiciado el
abandono de los espacios y actividades tradicionales. Este hecho ha desencadenado
procesos de deterioro en el patrimonio cultural insular.
En
la actualidad y proporcionalmente a los elementos culturales presentes en Gran
Canaria, se carece de dotaciones presupuestarias que permitan contratar
personal, planificar y diseñar proyectos y planes de actuación en materia de
patrimonio cultural. En los últimos años, aunque existe una mayor preocupación
por la recuperación y conservación del Patrimonio Cultural, ésta únicamente se
traduce en intervenciones de recuperación y conservación de elementos
puntuales, sin continuidad en el tiempo.
Las
actuaciones que se suelen realizar por parte de las administraciones suelen ser
aisladas y casi siempre como reacción a una agresión o amenaza sobre el
elemento cultural.
El potencial del patrimonio como activo en el
desarrollo rural pasa por su conservación y su adecuada gestión, así como por
la necesidad de planificar correctamente su puesta en uso.
Para
analizar los recursos culturales de Gran Canaria se ha seguido la clasificación
propuesta por la Ley de Conservación del Patrimonio Histórico de Canarias.
Son
aquellos elementos que por sus características requieren un tratamiento
especial dentro de las políticas de conservación y gestión del patrimonio. Las
categorías establecidas son las siguientes: Monumento, Centro Histórico,
Zona Arqueológica, Zona Paleontológica, Sitio Etnológico, Bien Mueble,
Conocimientos y Actividades tradicionales. En Gran Canaria hay un total de
132 BIC, mejor representados en ámbitos urbanos que rurales.
El
Patrimonio Etnográfico se identifica mejor con el ámbito rural que con el
urbano y está representado por los bienes muebles e inmuebles, los
conocimientos, técnicas y actividades y sus formas de expresión y transmisión,
que son testimonio y expresión relevante de la cultura tradicional.
Los
recogidos por ley son:
q Construcciones y conjuntos resultado de hábitats tradicionales.
q Edificios y obras de ingeniería.
q Utensilios, objetos, herramientas de oficios tradicionales.
q Oficios y habilidades.
q Tradición oral, folclore y medicina popular.
q Manifestaciones festivas tradicionales.
q Deportes tradicionales.
q Toponimia.
q Documentación sobre usos y costumbres.
Como se puede
apreciar es el Patrimonio Etnográfico el que mayor potencial ofrece en cuanto a
la variedad de manifestaciones que lo componen. El patrimonio etnográfico de
Gran Canaria está siendo inventariado en la actualidad por la Fundación para la
Etnografía y el Desarrollo de la Artesanía Canaria, a través de las
Cartas Etnográficas de los municipios grancanarios.
Entre
las categorías de elementos que se reflejan en las Cartas, destacamos las
siguientes:
q
Elementos relacionados con la agricultura (Molinos, Eras, Hornos de
Pan, Lagares e Ingenios)
q Elementos relacionados con
la ganadería (Alpendres, Corrales y Majadas)
q Elementos relacionados con
el transporte (Puentes, Túneles, Caminos y Muelles)
q
Paisajes etnográficos.
El 52,61% de los elementos etnográficos inventariados
se encuentran en estado de deterioro, siendo los municipios de Arucas, Telde
y Firgas los que soportan un mayor grado de alteración. Por el contrario, los municipios cuyo
patrimonio etnográfico está mejor conservado son Artenara, San Bartolomé de
Tirajana y Tejeda.
Debido a este generalizado deterioro, la
incorporación de las Cartas Etnográficas, tanto en el diagnóstico territorial
como en la normativa de los Planes Generales de Ordenación Municipal, puede
resultar una herramienta válida en la protección de los elementos etnográficos
inventariados.
Aunque de carácter intangible, los elementos del
patrimonio relacionados con la cultura y sabiduría tradicional, como son los
oficios y habilidades, la tradición oral, el folclore, la gastronomía, los
juegos y deportes tradicionales, las fiestas, etc., mantienen un fuerte arraigo
en la población de la Isla. No obstante, se hace imprescindible articular
programas de recuperación y difusión de estas expresiones culturales, porque al
igual que los bienes muebles e inmuebles corren el peligro de su olvido y
desaparición.
La recuperación del patrimonio cultural de Gran
Canaria pasa por una mayor coordinación de las administraciones competentes en
la conservación y promoción del mismo y por la intervención de la iniciativa
privada en la recuperación, mantenimiento y mejora de los elementos
patrimoniales a través de fórmulas de gestión económicamente rentables.