La
pesca artesanal es una de las actividades económicas que tienen su incidencia
en el marco de del desarrollo rural de Gran Canaria, pero que posiblemente
requiera un plan específico para su desarrollo. En cualquier caso aquí pasamos
a dar unas pinceladas sobre este subsector, cuyas características destacables
son:
q
La importancia
económica y social que tiene en algunas comunidades costeras de la Isla
q
Las conexiones con el
resto de actividades que tienen lugar en el medio rural
9.5.1.
Caracterización de la pesca artesanal
La
pesca en Gran Canaria abarca varios tipos de actividades que se pueden englobar
en dos grupos. Por una parte, la actividad extractiva que se desarrolla en
aguas del Archipiélago, de tipo artesanal, y por otra, la que tiene lugar en
aguas africanas, principalmente del Banco Sahariano, de carácter más
industrial.
Centrándonos
en la pesca artesanal, en términos de flota, la actividad extractiva que se
desarrolla en las aguas de las islas se componen de dos tipos bastante
diferenciados: la flota de litoral y la flota atunera de litoral. Ambas flotas
operan alrededor de toda la costa grancanaria, aunque cada cofradía suele
faenar en los caladeros próximos. La flota de litoral se encuentra diseminada
por toda la geografía insular y estaba compuesta en 1997 por 250 embarcaciones
aproximadamente. La flota atunera de litoral, dedicada a la captura de túnidos,
y con 30 unidades en 1997, tiene como principales puertos base, los de
Arguineguín, Mogán y Taliarte.
Las
embarcaciones utilizadas en las pesquerías artesanales y costeras están
condicionadas por las características de las costas, por la estrechez de la
plataforma insular y por sus fondos. La flota es, en general, obsoleta,
bastante numerosa, muy antigua y está muy diversificada. Además su capacidad de
desplazamiento es limitada. En la pesca artesanal la propiedad es de carácter
familiar y la explotación también tiende a serlo, confundiéndose, con
frecuencia, la familia y la empresa.
La pesca artesanal se caracterizaría, siguiendo al
Plan de Desarrollo Pesquero de Canarias 1999-2004, por:
q
Realizarse en aguas litorales de la isla, que tiene una escasa
producción primaria y generalmente relacionada con situaciones de gran
multiespecificidad y baja biomasa por especie.
q
Ser una actividad artesanal, con gran cantidad de técnicas y artes de
pesca por parte de una flota muy numerosa, antigua, polivalente y escasamente
equipada.
q
Estar sujeta a una alta estacional y que afecta además a un gran número
de especies (alrededor de ciento cincuenta)
q
Sus capturas son descargadas en playas, refugios pesqueros o en pequeños
puertos, en general numerosos, dispersos y escasamente dotados de
infraestructura.
q
Su producción ha estado destinada principalmente a los mercados
insulares y, en consecuencia han dependido estrechamente de las oscilaciones de
los mercados urbanos y rurales de las islas.
q
Las formas de comercialización se caracterizan por ser obsoletas e
insuficientes.
q
Los resultados económicos de este tipo de pesca resultan difíciles de
estimar, la mayoría de las unidades productivas son familiares y por tanto los
ingresos de la pesca forman parte del patrimonio familiar con los procedentes
de otras actividades productivas no pesqueras.
El
origen de las comunidades pesqueras de Gran Canaria ha estado determinado por
la presencia de mercados capaces de absorber las capturas. Por ello, es
frecuente encontrar barrios de pescadores enclavados en la capital y pueblos de
la isla. Diversos elementos han incidido en el desarrollo y las
transformaciones que han experimentado estas comunidades. En este sentido,
factores tales como el clima, la distribución de los recursos, la existencia o
no de refugio pesquero y la disponibilidad de mano de obra han jugado un papel
determinante. Las transformaciones socioeconómicas en el contexto, relacionadas
mayormente con la evolución de actividades económicas como agricultura o
turismo, también han sido determinantes en el desarrollo de estas comunidades.
En
la flota litoral los pescadores son en gran medida productores autónomos y, con
frecuencia, copartícipes de una empresa familiar.
Según
las Cofradías, la población activa ejerciendo la actividad de la pesca
artesanal en la isla de Gran Canaria es la siguiente:
Cofradías de pescadores de gran canaria
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||||||||||||||
TOTAL 565 |
La
competencia de otras actividades del sector servicios por la mano de obra local
ha afectado al mantenimiento de la pesca artesanal, pues muchos de los puestos
de trabajo creados en tierra ofrecen unas condiciones de trabajo y una
regularidad de los ingresos que atraen al personal más cualificado del sector.
Esta competencia del sector servicios afecta a la actividad pesquera, en mayor
medida que a la agricultura, al exigir una dedicación regular y no estacional.
Otro
proceso paralelo al anterior es el desplazamiento al que se han visto sometidas
las poblaciones de pescadores cuando sus espacios tradicionales se han visto
invadidos por las actividades vinculadas a los servicios y al turismo.
En
las comunidades de pesca artesanal se producen múltiples formas de trabajo a
tiempo parcial, combinándose así faenas en dos sectores productivos,
garantizando de esta manera la reproducción de la actividad y de las unidades
productivas-familiares.
La
capacitación laboral de los pescadores discurre ante todo por vías informales,
y la educación reglada recibida suele ser escasa, con un reducido a acceso a
títulos de formación y a cursos específicos del sector. Por ello, para el
futuro del sector pesquero y de sus protagonistas un elemento clave es la
formación.
9.5.3. La
organización de la pesca artesanal: las cofradías o cooperativas de pescadores
En
1997 el Consejo de Gobierno de Canarias aprobó el decreto que regula las
cofradías de pescadores de Canarias y sus federaciones. El citado decreto,
respaldado por las 27 cofradías y las dos federaciones provinciales, estableció
las normas para el funcionamiento de las cofradías tales como la gestión
económica, gestión del patrimonio, contenido mínimo de los estatutos,
organización y competencia de los órganos rectores y régimen interno.
Según
se recoge en el preámbulo del decreto, entre los aspectos más importantes de
esta norma se encuentra la posibilidad legal de que las cofradías desarrollen
actividades propias de organización y
comercialización de la producción, adoptar medidas para garantizar el ejercicio
racional de la pesca y las condiciones de venta de su producción, tales como
promover la realización de planes de capturas, concentrar la oferta,
regularizar los precios y establecer reglas de producción y comercialización
para mejorar la calidad de los productos y adaptar la oferta a la demanda.
Además podrán hacer propuestas en materia de interés pesquero, promover
actividades de formación, servicios sociales, culturales o similares para sus
miembros y asesorar a sus miembros en materia de normativa, ayudas,
subvenciones y programas establecidos por las distintas administraciones.
En
Gran Canaria, las cofradías de pescadores existentes son: la Cofradía de
Pescadores del Puerto de la Luz, Cofradía de Pescadores Playa de Melenara S.L.,
la Cofradía de Pescadores de Castillo del Romeral, la Cofradía de Pescadores de
Arguineguín, la Cofradía de Pescadores de Mogán, la Cofradía de Pescadores de
La Aldea de San Nicolás y la Cofradía de Pescadores de Agaete.
Anteriormente
se hacía referencia que las formas de comercialización en la pesca artesanal se
caracterizaban por ser obsoletas e insuficientes. Los viejos métodos de
comercialización han ido desapareciendo y la vieja imagen de las mujeres
vendiendo la producción forma parte del pasado. Su lugar lo ha ocupado bien la
propia cofradía, en pocos casos, bien el restaurante o un mediador, en muchos
casos ilegales, que se encargan de llevar la producción a las pescaderías,
supermercados, mayoristas o los propios consumidores. Resulta, pues, necesario
la puesta en marcha de lonjas de subasta controladas por cofradías o
asociaciones de pescadores debidamente organizadas.
q
Las flotas de carácter
artesanal que desarrollan su actividad en aguas de Gran Canaria utilizan una
gran variedad de técnicas de pesca, algunas de ellas muy poco o nada selectivas
y con un gran poder extractivo. El uso indiscriminado de este tipo de sistemas
de pesca ha generado un importante descenso en el nivel de capturas de
determinadas especies, así como una disminución significativa en la talla media
de los individuos capturados.
q
En Gran Canaria no se
dispone, para la mayoría de los stocks que
se explotan en aguas insulares, de estadísticas fiables de capturas ni de los
registros del esfuerzo pesquero correspondiente. Ello redunda de forma negativa
en la gestión y administración de los recursos, ya que sin esa información
resulta imposible la aplicación de métodos indirectos de evaluación.
q
La ausencia de control
sobre muchas de las actividades del sector pesquero artesanal grancanario por
parte de las cofradías y asociaciones de pescadores ha conducido, en muchas
ocasiones, a situaciones desfavorables en lo que se refiere a aspectos tales
como la comercialización, la obtención de ayudas o la adecuada gestión de los
recursos.
q
En relación con los
aspectos sociales de la pesca, el mayor impacto que ha sufrido la actividad
pesquera litoral en los últimos años ha derivado de la competencia del turismo
y del sector servicios por los espacios y la fuerza de trabajo.
q
La atracción de la
fuerza de trabajo más joven por otros sectores económicos ha conducido a que
cada vez sea más difícil constituir nuevas unidades productivas, pues
precisamente los jóvenes son los más reacios a integrarse en la pesca y a
asumir el coste del aprendizaje de las técnicas tradicionales.
Las
comunidades costeras y en concreto los grupos implicados en la actividad de la
pesca artesanal mantienen estrechas relaciones con el conjunto del entorno
rural donde se insertan. Estas relaciones, a menudo desdibujadas por la
asimilación de muchas de estas comunidades por el desarrollo turístico, hay que
trabajarlas para que tengan un papel en las propuestas de desarrollo rural de
su territorio.
Si
tenemos en cuenta las vinculaciones existentes entre la pesca artesanal y el
medio rural donde se insertan, podríamos esbozar algunas de los elementos que
habría que tener en cuenta a la hora de incorporar esta actividad y las
familias implicadas en las estrategias de desarrollo rural:
q
En el empleo rural:
empleo compartido en varios sectores (agrario-pesquero), diversificación
económica (turismo rural)
q
En el uso de los
recursos naturales: gestión conjunta de los recursos marinos y terrestres que
permita una planificación integrada del espacio rural.
q
En la promoción de los
recursos humanos: capacitación-formación polivalente que permita una visión más
amplia de la inserción laboral en el medio rural, posibilitando así trascender
del estrecho margen que ofrece la actividad pesquera, generando sinergias para
el conjunto de la comunidad rural y su propuesta de desarrollo.