La
participación de la industria al Valor Añadido Bruto insular ha disminuido
fuertemente en los últimos años, no llegando a alcanzar el 9 %, presentando una
gran concentración en el municipio capitalino de Las Palmas de Gran Canaria y
en los municipios de Telde y Agüimes que acumulan el 82 % del VAB de la
producción industrial insular. Los municipios más rurales no superan en su
conjunto, el 6 % de la producción insular.
Tradicionalmente
la industria de Gran Canaria se ha especializado en actividades productivas que
presentan barreras de entrada (de tipo físico, de mercado o de políticas
protectoras) al comercio exterior y con estrategias basadas en actividades
intensivas en trabajos poco remunerados. Destacando como subsector industrial
de importancia el de captación de aguas, así como hormigón y derivados del
cemento. Por su importancia estratégica es necesario apoyar el subsector
industrial encargado de la captación y obtención de agua, donde el nivel
tecnológico adquirido es puntero a nivel internacional.
Es
destacable la dificultad que ha tenido el desarrollo de un sector industrial
potente debido a los consabidos problemas que lleva intrínsico la fragmentación
del mercado insular, la lejanía de los mercados de aprovisionamiento y de
destino y la competencia de productos importados (algunos con subvenciones vía
R.E.A.).
Por
otro lado, parece que el nuevo AIEM, pudiera aportar algún incentivo a la
instalación de nuevas producciones e industrias.
Las
directrices en el ámbito insular en cuanto a la localización del suelo
industrial en Gran Canaria, pretende concentrar esta actividad en los 3
municipios citados anteriormente y evitar una dispersión geográfica que no
aproveche las redes viarias existentes y la cercanía al aeropuerto y puertos de
la isla, para así también aprovechar las economías de escala que genera la
concentración.
SUELO INDUSTRIAL EN GRAN CANARIA
POR MUNICIPIOS (m2) – año 1996
|
||
|
Municipio |
Superficie
industrial |
Suelo
industrial previsto |
|
Agaete |
0 |
36.800 |
|
Agüimes |
3.433.000 |
0 |
|
Artenara |
0 |
0 |
|
Arucas |
186.500 |
0 |
|
Firgas |
0 |
0 |
|
Gáldar |
0 |
356.000 |
|
Guía |
0 |
350.000 |
|
Ingenio |
0 |
300.000 |
|
Las Palmas de G.C. |
1.699.800 |
607.600 |
|
Mogán |
0 |
41.000 |
|
Moya |
0 |
0 |
|
San Bartolomé de Tirajana |
0 |
410.000 |
|
San Nicolás de T. |
0 |
0 |
|
Santa Brígida |
0 |
0 |
|
Santa Lucía de Tirajana |
0 |
405.900 |
|
Tejeda |
0 |
0 |
|
Telde |
1.715.800 |
513.000 |
|
Teror |
0 |
99.000 |
|
Valsequillo |
0 |
0 |
|
Valleseco |
0 |
0 |
|
Vega de San Mateo |
0 |
0 |
|
Fuente: Hernández Torres (1996) |
||
Hasta
1996 sólo había cuatro municipios con suelo industrial y, a partir de este año,
encontramos 10 municipios que lo
ofertan en su planeamiento. Incluso en estos últimos años, los planeamientos
municipales se han volcado en la carrera de disponer de suelo industrial para
la localización de industrias o polígonos industriales en sus respectivos
municipios.
Parece justificado mencionar
en este apartado el impulso que puede suponer a este sector secundario y
terciario la implantación de la Zona Especial Canaria (ZEC) La ZEC es un régimen de baja tributación autorizado
por la Comisión Europea en Enero del año 2000, estableciendo una vigencia
temporal prorrogable, que inicialmente será hasta el 31 de Diciembre del año
2008.
Las
entidades industriales y comerciales que se acojan al régimen especial, deberán
establecerse en unas áreas determinadas. En Gran Canaria se sitúan, por ahora,
en el Polígono de Arinaga, en la Zona Aeroportuaria, en el Polígono de las
Majoreras (Ingenio), en El Polígono de Salinetas – Goro (Telde), en una zona
delimitada del municipio de Gáldar y en
el Puerto de La Luz. Sin embargo, las entidades dedicadas a realizar
actividades de servicios, se podrán situar en cualquier parte del territorio
canario.
No
obstante, es necesario llamar la atención sobre la nueva propuesta, aun en estudio,
de considerar todo el territorio de Canarias como zona especial.
Los
requisitos para acogerse a este Régimen Especial son:
1. Ser
una entidad de nueva creación con domicilio y sede de dirección efectiva
en el ámbito geográfico de la ZEC.
Las actividades permitidas serán:
Producción,
transformación, manipulación y distribución al por mayor de mercancías: Pesca; Alimentación, bebidas y tabaco; Confección y
peletería; Cuero y calzado; Papel, edición,
artes gráficas y reproducción de soportes grabados; Químicas; Prefabricados para construcción; Maquinaria y equipo
mecánico; Material y equipo electrónico
y óptico; Muebles y otras manufacturas;
Reciclaje; Comercio al por mayor e intermediarios del comercio; Envases y embalajes.
Servicios: Transporte y actividades anexas; Informáticos;
Telecomunicaciones; Recursos naturales y eliminación de residuos; I+D;
Formación; Consultoría; Asesoría; Publicidad; Otras Actividades Empresariales.
10.2. LAS INDUSTRIAS AGROALIMENTARIAS
En
el contexto de una economía como la canaria, con un escaso peso del sector
industrial, las actividades transformadoras en el medio rural insular y,
especialmente, la transformación de productos agroalimentarios, tienen un componente
muy relevante en el desarrollo rural.
Un foco de
especial atención lo constituyen aquellas actividades que suponen una
valorización de los productos del agro isleño, y que como tal generan valor
añadido y mayores ingresos a las unidades familiares del medio rural. Nos
referimos por ejemplo a las queserías
industriales y derivados lácteos, los productos cárnicos y sus derivados, el
vino, el embotellado de agua para consumo alimentario, transformación de la
almendra local y el aprovechamiento de otros productos agrícolas para la
elaboración de mermeladas y conservas.
Destacan
por encima de las demás la transformación láctea
y el queso industrial, en donde se considera empresas industriales aquellas cuyas
producciones varían entre los 100.000-2.000.000 kg/año. Son empresas que se
dedican mayoritariamente a la producción de queso. En cuanto a su nivel
tecnológico, están bastante avanzadas y gran parte de ellas se encuentran en
proceso de ampliación y adaptación a las nuevas exigencias europeas.
El queso es el producto agrotransformado por
excelencia en Gran Canaria. Las industrias elaboran básicamente tres tipos de
queso: tierno, semicurado y curado, estos dos últimos recubiertos con gofio y
también con aceite y pimentón. A partir de aquí hay mucha variedad en los porcentajes de leches utilizados y en
los tamaños; es decir, no hay una tipificación y homogeneización del queso.
En cuantos a otros derivados lácteos la presencia
es aun pequeña, siendo el yogur y los batidos los más producidos, con calidad y
precios bastante competitivos. También es cierto que muchos se elaboran con
leche importada. Aún parece posible incrementar la producción de otros
derivados lácteos como mantequilla, queso de untar, etc, que pueden ir abriendo
mercado paulatinamente. Sin embargo, la competencia de los productos importados
es muy fuerte y el nivel de las importaciones no ha dejado de crecer en los
últimos diez años. En cualquier caso el esfuerzo de SIALSA, por la producción
de derivados lácteos, es cada vez mayor y es muy frecuente encontrar sus
productos en muchos puntos de venta.
La mayor parte
de las entidades transformadoras de lácteos, industriales y artesanas, se
encuentran ubicadas en el medio rural. La cercanía e identificación entre
ganaderos y producción transformada, así como la generación de empleos, riqueza
y otros efectos económicos multiplicadores, son elementos suficientes para
promover la consolidación de estas agro-industrias y actividades artesas en el
medio rural de la isla.
La
consolidación del queso canario, la posibilidad de introducir nuevos productos
lácteos en el mercado canario, la progresiva mejora de las explotaciones
ganaderas, la planificación de la producción para contrarrestar la marcada
estacionalidad, son otros tantos elementos a tener en cuenta en la promoción de
la estrategia de valorización láctea de la cabaña insular.
La industria vitivinícola
en Gran Canaria ha comenzado su revitalización recientemente. En el año 1994
sólo existían tres bodegas con el registro de elaboradores y embotelladores, no
existía material enológico moderno en las bodegas, la uva se pisaba con los
pies y el vino se elaboraba en barricas de roble viejas y de mala calidad. La
mayoría de las bodegas no tenían ningún registro ni control de calidad.
En la actualidad la
producción de vino entre las dos denominaciones de origen de la isla, supera
los 200.000 litros. Una cantidad aún pequeña, pero que se incrementa año tras
año. Las bodegas disponen de un nivel medio en tecnología e infraestructuras y
ya se cuenta con un total de 35 bodegas registradas para la elaboración de
vinos y embotellado (Censo de la Consejería de Agricultura, Registro de
embotelladores, septiembre 2000)
Se trata de bodegas con baja producción, con insuficiente
infraestructura pero con un nivel tecnológico medio que, paulatinamente va
mejorando la calidad de los vinos.
La construcción y próxima apertura de una bodega insular, ubicada en la
Vega de San Mateo, puede resultar beneficiosa para la homogeneización de la
producción, disminución de los costes de producción y obtención de vinos de
calidad para pequeños y medianos viticultores. La capacidad de la bodega
inicialmente se fija en unos 500.000 litros, pudiendo ampliarse hasta el doble
de producción.
La mayoría de
las materias primas que se utilizan son de importación ya que la producción de
la ganadería en la isla no es suficiente para abastecer este tipo de
industrias. Se importan de la Península, Argentina y Brasil, dependiendo de lo
que se demande, especie animal y piezas del mismo.
Se
elaboran una gran variedad de productos: piezas ahumadas como el bacón, el
chuletero, el lomo, chorizos parrilleros, chorizos de untar, morcillas,
hamburguesas, salchichas etc.
La
distribución comercial de los productos cárnicos se orienta mayormente hacia la
red de establecimientos gastronómicos (grandes restaurantes, hoteles,
piscolabis, etc.) El principal problema con que se cuenta a la hora de
comercializar la producción de la industria local es la competencia con los
productos importados, que superan a los locales en calidad, precios y
presentación y además reciben ayudas vía REA.
No
obstante, es notoria la falta de una estrategia de marketing más ofensiva que,
entre otras cosas, identifique el origen canario del producto. Por supuesto que
sería deseable un aumento de la producción de carne que abastezca a estas
pequeñas industrias cárnicas de una manera más continuada. Enfatizamos la
necesidad de establecer marcas que identifiquen la calidad y garanticen el
origen.
En
relación a la elaboración de mermeladas y
conservas, destacar dos situaciones y modelos distintos. Por una
lado, la Cooperativa Tía Claudina (a nivel más o menos artesanal) y por otro
Tirma (a nivel industrial).
La
primera se ha ido consolidando año tras año y ya dispone de una amplia gama de
productos, destacando sus mermeladas de fresa, ciruela, higo, naranja y limón,
tuno, almendra, tomate, papaya, mango, calabazo, ajo, albaricoque, tuno indio,
etc. Se provén de fruta procede de diversos puntos de la isla y, además de
mermeladas, elaboran mojo de almendras y bienmesabe. Comercializan su
producción en prácticamente toda la isla y ya venden en Tenerife,
Fuerteventura, y Lanzarote.
La
segunda produce a nivel industrial y oferta una amplia gama de productos:
cafés, chocolates, ambrosías, conservas, cacao, galletas, caramelos,
mermeladas, etc y posee cierta proyección internacional. En este caso la
materia prima utilizada es casi toda importada, motivado por la diferencia de
precio con que cuenta en relación con la de origen local y la subvención que
reciben vía REA (que puede llegar a superar el coste de la materia prima y su
traslado hasta Canarias)
Tradicionalmente,
la artesanía ha sido una actividad fuertemente arraigada en la sociedad rural,
siendo una fuente importante en la generación de rentas complementarias. En la
actualidad esta actividad ha disminuido considerablemente, estando en peligro
la desaparición de algunos oficios de marcado carácter tradicional.
Al
realizar una análisis del sector en el ámbito insular, partiendo de la premisa
de considerar la artesanía como algo vivo que se adapta a los cambios y
exigencias de los nuevos tiempos, nos lleva
a distinguir dos tipos de artesanía. Una de carácter más tradicional que
constituye un fuerte legado cultural transmitido de generación en generación,
cuyo valor esta fuera de aquellos que les puede otorgar el mercado de manera
puntual. Y otra que intenta implantar criterios de renovación tanto en los
diseños como en las técnicas de producción.
En
lo referente a los aspectos legales y organizativos del sector, se hace
necesario ampliar el reciente marco legal que cubre la Ley de Artesanía
Canaria, incluyendo la regulación de las actividades artesanales
agroalimentarias, acorde a las necesidades de las microempresas artesanas que
operan en el territorio insular.
El
artesano debe superar el individualismo y asociarse ya sea en grupos
profesionales o en sociedades que favorezcan la comercialización y garanticen
una mayor estructuración del sector. La
Fundación para la Etnografía y el Desarrollo de la Artesanía Canaria (FEDAC),
dependiente del Cabildo de Gran Canaria, ha realizado una gran labor en favor
de los artesanos. Sin embargo, éstos tienen que asumir un
mayor protagonismo y tomar conciencia activa de su propia problemática, sin
depender de las subvenciones, explorando nuevas fórmulas de organización y
comercialización, para poder actuar en un mercado cada vez más competitivo.
10.3.2. Productos agroalimentarios artesanales
La
necesaria activación económica de las zonas rurales, así como la valorización
de las producciones agropecuarias, se presentan como elementos vitales
vinculados a la diversificación, transformación y mejora de la
competitividad y calidad de las
producciones agrarias y ganaderas.
Gran parte de
los productos agroalimentarios que se producen en Gran Canaria tienen un carácter tradicional de gran
arraigo y cuenta con técnicas de elaboración transmitidas de generación en
generación, llegando a nuestros días una cultura gastronómica extensa en
productos artesanos: las mieles, los vinos, los licores, los embutidos, las
frutas preparadas y secas, los productos lácteos y marinos, las conservas y
salsas, la repostería, etc. son una muestra de la gran variedad que existe.
Las características
que proporcionan estos productos artesanos no son siempre apreciadas, pero
existe una demanda y una sensibilidad creciente hacia estas transformaciones
agroalimentarias, que suponen oportunidades para el desarrollo económico y
permiten el nacimiento de pequeñas industrias elaboradoras de productos
transformados, que no se han explotado suficientemente.
La
tradición a veces no es suficiente y la necesidad de realizar esfuerzos en la renovación y modernización de las
instalaciones y de los procesos de producción,
se hace imprescindible para abrir nuevos mercados, valorizar estas producciones y activar
económicamente los espacios rurales.
Así,
la mejora de la calidad mediante la innovación (mejoras genéticas de ganado y
de variedades vegetales, la investigación, la incorporación de tecnologías, la
formación, etc.), aparece como elemento ineludible para el apoyo y desarrollo
de las industrias agroalimentarias y
abre las posibilidades de generar nuevos servicios tales como:
q Formación a la carta, adaptada a las características y
posibilidades de quienes la van a recibir.
q Asistencia técnica especializada en normalización de
productos y procesos agropecuarios.
q Marketing agrario.
q Nuevas fórmulas de comercialización: mercadotecnia,
comercialización directa,...
Por
todo ello, no es suficiente con mejorar el producto, pues resulta necesario
realizar una gestión empresarial del negocio en el marco amplio y diversificado que ofrece el desarrollo rural.
En
la actualidad estos productos no tienen la consideración de oficios artesanos,
con lo que pierden una posibilidad de comercialización y promoción que si
tienen los otros productos. Sería conveniente valorar la posibilidad de
modificar la normativa existente y poder incorporar al catálogo de actividades
artesanas (de Canarias en general y de Gran Canaria en particular) la
producción productos agroalimentarios artesanos por su indudable calidad y
reconocimiento por parte de los consumidores, como ya ocurre en otras
Comunidades Autónomas del Estado Español y en otros países en la Unión Europea.
En lo referente a la
formación se hace necesario diferenciar entre aquella de marcado carácter
profesional y otra con un mayor componente divulgativo cultural, lo que obliga
a adecuar los programas a las diferentes demandas, necesidades y
rentabilidades. Se trata de hacer una formación más personalizada y flexible,
superando estrictamente los aspectos técnicos y abordando aspectos más de
carácter empresarial, legal, financieros o comerciales. En este sentido, la
aplicación de nuevas tecnologías supone una oportunidad inmejorable para el
desarrollo del sector.
Profundizar
en estrategias de diferenciación encaminadas a distinguir los productos
artesanos de otros industriales o imitaciones importadas, así como en la
exploración de nuevas vías de comercialización, supone una mayor valorización
de la producción artesana y, por lo tanto, una prioridad para el sector. El
hecho de establecer marcas que identificaran origen y certificaran calidad
ayudaría a conseguir este objetivo.
Es
un sector que presenta un gran dinamismo en Gran Canaria y ha supuesto en
muchas ocasiones el sector revitalizador de la economía. Sin embargo, siempre
presenta una gran vulnerabilidad a los ciclos económicos y una gran dependencia
del nivel de ocupación turístico y de la inversión pública destinada a este
sector. La crisis en la construcción se adelanta en la parte del ciclo recesivo
y también se adelanta la recuperación en la parte del ciclo expansionista.
Si
los sectores como el comercio y la industria tenían muy poco peso en los
municipios rurales, no se puede decir lo mismo de la construcción donde en los
municipios pequeños como Vega de San Mateo, Tejeda, Artenara, Valsequillo, Valleseco ....., la población
ocupada en construcción está muy por encima de la media insular y suponen el
15% y 20 % de los activos de estos municipios. También es cierto que el lugar
de trabajo de la mayoría de los operarios se encuentra radicado fuera de sus términos
municipales y que se detecta una baja
cualificación en la mano de obra ocupada.
10.5. EL
SECTOR SERVICIOS
La
crisis que han vivido las actividades agrarias en las ultimas décadas, junto a
la consideración cada vez mayor del carácter multifuncional del espacio rural,
ponen de manifiesto las posibilidades de desarrollo de otras actividades
económicas en el espacio rural.
Por
otro lado, el sector agrario no es
solamente una actividad generadora de bienes materiales y de materias primas.
También es, y puede serlo cada vez más, un sector productor de bienes
inmateriales (cultura, educación, gastronomía, paisaje, medio ambiente, etc.)
lo que posibilita la generación de todo un conjunto de nuevas actividades
vinculadas a la economía de servicios y por tanto a la creación de empleo y de
actividades innovadoras.
Un
análisis de la sociedad y del espacio rural en las ultimas décadas, pone de
manifiesto un conjunto de factores con incidencia en el sector servicios:
q El nuevo contexto económico, con una tendencia general a la concentración
espacial y al incremento de la dimensión con el fin de lograr una relación
calidad-precio mucho más competitiva, que hace peligrar los servicios dispersos
o de pequeño tamaño.
q La evolución demográfica de las Medianías tiene un peso decisivo sobre la
oferta, la demanda y la organización de los servicios, caracterizada por la
preeminencia de tres fenómenos:
q Nuevo contexto institucional caracterizado por la distribución de
responsabilidades y actividades entre el sector público, el privado y el
asociativo.
q Nuevo contexto tecnológico. Los avances en la tecnología de la información y la
comunicación permiten superar, parcial o totalmente, algunas limitaciones
propias de las Medianías en lo referente a la distancia, a la escala y a la
calidad de los servicios.
q Diversidad de contextos locales. Existen limitaciones que afectan a los servicios en
función de la proximidad o alejamiento de los centros urbanos. De esta manera,
los territorios más alejados de los centros urbanos y con baja densidad de
población, presentan déficit en la red de servicios. Por otro lado, las zonas
próximas a los centros urbanos están sometidas a una mayor competencia entre
los servicios que ofrecen y a una mayor presión demográfica.
Por
lo tanto, la creación de servicios en estas zonas es clave para evitar que la
funcionalidad del territorio derive en meramente residencial.
10.5.1.
Áreas de desarrollo de servicios en las Medianías
Además
de las posibilidades de empleo y creación de valor que supone la provisión de
servicios básicos, las Medianías ofrecen un potencial de generación de renta y
empleo y de diversificación de
actividades económicas, mediante una amplia gama de servicios a desarrollar, lo
que implica la definición de un conjunto de medidas que permitan detectar tanto
las potencialidades como las deficiencias, estimulando aquellas actividades que
sean determinantes para la mejora de la calidad de vida y el desarrollo de las
empresas.
En
esta línea señalamos como áreas de desarrollo de servicios en las Medianías las
siguientes:
q El patrimonio, en sentido amplio, entendido como
conjunto de bienes culturales y naturales que representan la herencia
colectiva, creada, transformada y transmitida de generación en generación.
q Nuevas tecnologías de la información y la
comunicación.
q Servicios de apoyo al desarrollo.
q Los servicios ligados a la valorización de la
producción agropecuaria.
q Servicios de atracción ligados a la población urbana.
El comercio
interior grancanario emplea al 18,56 % de la población ocupada en el ámbito
insular y el valor añadido bruto asciende al 19.63 % del total generado en la
isla. Es obvio que estos valores se concentran en gran parte en Las Palmas de
Gran Canaria, debido a que los polos de atracción de la gran ciudad de Canarias
son muy fuertes y las economías de escala que buscan los comercios y las redes
de distribución concentran sus negocios en esta parte de la isla.
En cuanto a las
reparaciones el porcentaje de población ocupada representa 4,09 del total de
población ocupada en el sector servicios, lo que nos da idea de la importancia
de este subsector en la economía grancanaria. Los datos en el ámbito municipal
de la población ocupada en el comercio y reparaciones indican que muchos de los
municipios de las zonas rurales están por debajo de la media aritmética del
porcentaje de personas ocupadas en comercio y reparaciones. Los municipios
de Agaete, Mogán, San Bartolomé de
Tirajana, San Nicolás de Tolentino, Tejeda, Valsequillo, Valleseco y Vega de
San Mateo presentan niveles de ocupación en este subsector inferiores a la
media insular. Las Palmas de Gran Canaria emplea al 58,78% de los ocupados de
la isla. Si le añadimos Telde, Santa Lucía y San Bartolomé, se alcanzaría el
83% del total la población insular ocupada
en comercio y reparaciones.
En
Las Palmas de Gran Canaria se concentra el 75% de los comercios al por
mayor; el 50% de los comercios al por
menor de productos alimenticios, bebidas y tabacos realizadas en
establecimientos permanentes; el 53% del comercio al por menor de productos
industriales no alimenticios y el 43% de los considerados comercios mixtos o
integrados. Por el contrario, si cuantificamos los comercios que se distribuyen
en los municipios más rurales (Agaete, Agüimes, Artenara, Firgas, Ingenio,
Moya, Tejeda, Teror, Valsequillo, Vega de San Mateo y Valleseco) obtendríamos
los siguientes porcentajes: No alcanzaría el 1% en el comercio mayorista; no
alcanzaría el 14 % los comercios al por menor de productos alimenticios,
bebidas y tabacos realizadas en establecimientos permanentes; no llega al 10% del comercio al por menor de
productos industriales no alimenticios y tampoco alcanza el 15 % en el comercio
mixto o integrado.
La
tendencia de acumular muchas de las compras en la ciudad de Las Palmas de Gran
Canaria se ha acentuado y ello se ha visto incrementado con la aparición de
grandes áreas comerciales en la capital que ha concentrado a un gran volumen de
consumidores atraídos por todos los servicios y comercios que hay en estas
áreas. El área de influencia comercial de Las Palmas de Gran Canaria es
prácticamente toda la isla.
La
implantación en los últimos años de estos centros comerciales no sólo en Las
Palmas de Gran Canaria, sino también en Vecindario y Telde, ha contribuido a
modificar el panorama del comercio interior en la isla. De hecho la isla de Gran
Canaria supera la media del estado español en cuanto a m2 por
habitante de gran superficie comercial y ello ha supuesto una concentración
excesiva de la demanda de productos que ha perjudicado a la agricultura, a la
ganadería, a las pequeñas industrias agroalimentarias, etc. Asimismo ha
afectado fuertemente a las pymes comerciales canarias, que han perdido
competitividad en el panorama insular. Así el plan marco de modernización del
comercio interior de la Administración Central se centra, entres otros objetivos,
en incrementar la competitividad de los mercados minoristas y de mejorar la
distribución espacial de la oferta comercial con especial incidencia en las
zonas rurales.
Para
poder competir con las grandes zonas comerciales o, mejor dicho, para no ser
engullidos, parece necesario que las zonas rurales deben acometer las acciones
propuestas en este plan como:
q Informar, formar y difundir la innovación para lograr
una mejora en la gestión de los pequeños puntos de venta. (Formación gerencial,
formación en especialización en distribución comercial ...)
q Fomentar una oferta comercial que garantice un nivel
de servicios mínimos a los ciudadanos del mundo rural.
q Modernización del comercio tradicional.
q
Apoyo a los comerciantes independientes
innovadores, cuyas iniciativas puedan mejorar el nivel de competencia de los
mercados de distribución y desarrollar nuevas alternativas de compra de los
consumidores.
Otro
dato relevante del comercio interior es el sobreprecio que se paga en Gran
Canaria por la consideración de isla y por tener una industria poco
desarrollada, que hace que la mayor parte de los productos consumidos sean
importados, por lo que se encarecen los productos en comparación con otros
territorios europeos.
La
situación del turismo rural en Canarias, hasta principios de 1998, viene
caracterizada por:
q Un importante número de promotores de
turismo rural no vinculados al territorio.
q Ausencia de legislación sobre turismo
rural. Se habían planteado numerosos borradores para regular la oferta
alojativa y ninguno llegaban a plasmarse definitivamente.
q Apuesta espontánea y desincronizada de los
Ayuntamientos por el turismo rural, sobre todo los municipios pequeños que lo
veían como una alivio a las bolsas de
desempleo de su territorio.
q Fuerte atomización en la comercialización.
En abril de 1998 se publica el Decreto
18/1998, de 5 de marzo, de regulación y ordenación de los establecimientos de
alojamiento de turismo rural. Esta
normativa ha supuesto orientar el servicio de alojamiento y los complementarios
al mismo hacia el cumplimiento de unas normas básicas de calidad, que aseguren
la correcta prestación de aquellos, persiguiéndose al mismo tiempo y de forma
directa la rehabilitación y reutilización de inmuebles de especiales características,
contribuyendo de esta forma al mantenimiento y conservación del patrimonio
arquitectónico de las distintas zonas rurales canarias.
Sin
embargo, la situación no se ha resuelto en su totalidad pues nos seguimos
enfrentado a diversos problemas como:
q Excesiva burocratización.
q Escaso número de agricultores vinculados a
las explotaciones de turismo rural.
q Presencia de una oferta ilegal importante.
q La comercialización cuenta con gran número de
intermediarios que recortan los ingresos del propietario.
La
oferta reglada, al cumplir con los requisitos exigidos en la normativa vigente,
se puede afirmar que cumple con unos mínimos de calidad que la hacen
competitiva en el mercado europeo, siendo incontrolable en criterios de calidad
la oferta irregular.
La evolución del
crecimiento de la oferta alojativa ha tenido un gran impulso desde 1998,
contándose actualmente para Gran Canaria con alrededor de 35 casas rurales
regularizadas según los datos ofrecidos por el Patronato de Turismo. Es de
destacar el avance que ha tenido en Canarias el turismo rural, a través de las
Iniciativas Comunitarias LEADER I y LEADER II, apostando por la oferta
alojativa, la complementaria y apoyando la promoción y comercialización.
Se han gestado varias
centrales de reserva locales, inferiores al ámbito insular, con el objeto de
comercializar la oferta de casas rurales. Estas empresas compiten por acaparar
el mayor número de plazas alojativas, pero el volumen global de alojamientos
actuales y potenciales no se corresponde con el alto número de centrales
existentes actualmente. Esto no parece augurar buenas perspectivas para el
mercado del turismo rural si no se articulan fórmulas de colaboración que permitan
el desarrollo equilibrado del sector.
En cualquier caso, la
mayoría de la oferta se comercializa a través de centrales de reserva y el
resto lo hace a través de contratos entre el propietario y tour operadores
europeos, fundamentalmente alemanes y holandeses. Por otro lado, existe un
número importante de clientes repetitivos, que contactan directamente con la
propiedad del establecimiento.
La
promoción de los establecimientos de turismo rural se suele realizar por medio
de la administración pública, de las propias centrales de reserva y/o de los
propietarios de las casas directamente.
No
obstante, los mayores esfuerzos promocionales se concentran actualmente en las
propias centrales de reserva. Estas promociones ven limitada su eficacia
comercial al contar con un escaso número de alojamientos para dichas
promociones. Independientemente de este reducido impacto, destacan actuaciones
de algunas asociaciones y centrales de reserva por la calidad que han obtenido
en la edición de guías, folletos y elaboración de páginas web.
La
política de promoción llevada a cabo en los últimos años por los estamentos
públicos, se ha caracterizado por basarse en criterios cuantitativos a la hora
de enfocar el producto, (siendo necesaria la consideración de factores cualitativos
basados en la rentabilidad económica y social o en conceptos de capacidad de
carga y sostenibilidad medioambiental) así como por no conseguir una correcta
integración y coordinación de todos los agentes implicados en la promoción
turística.
En
la actualidad, la promoción se centra casi exclusivamente en la existencia de
las casas, siendo recomendable hacer mayor incidencia en otros aspectos
(gastronomía, cultura, fiestas, economía de la zona, oferta de ocio, oferta
complementaria, entorno natural, etc.)
Hay
cierta debilidad y escasa articulación en la oferta complementaria existente,
tanto por parte de los propietarios de casas como por parte de las empresas
oferentes de estos servicios. La existencia de oferta complementaria se limita
a las empresas de senderismo, aquellas que ofrecen actividades deportivas y de
ocio en la naturaleza y a la existencia de algunos museos.
Es necesario, por tanto,
potenciar a las empresas que están ofertando servicios de ocio en contacto con
la naturaleza, restaurantes especializados en gastronomía local, los
mercadillos agrícolas, la oferta cultural, la artesanía, los juegos populares,
las fiestas y tradiciones, etc. También se necesita apoyar la rehabilitación y
puesta en uso de inmuebles con valor patrimonial, que pueden convertirse en
elementos de atracción turística, a modo de
centros de interpretación, museos, etc.