Ya no recuerdo cuál fue mi primer verano en Gran Canaria. Mi hermano y yo éramos muy pequeños. Sin embargo recuerdo perfectamente las cosas que hacíamos en vacaciones. Podíamos pasar horas y horas en la piscina del apartamento o saltando por la playa. Era la única época del año en que mi hermano y yo no nos peleábamos y mi madre daba gracias al cielo por poder descansar.
Ahora, muchos años después, los dos volvemos con nuestras familias. Es nuestro momento para estar juntos. Nos gusta sentir que el reloj se detiene por unos días. Nos gusta saber que en Gran Canaria hay buen tiempo en cualquier época del año. Y un montón de playas. Y siempre cosas nuevas. Y sobre todo nos encanta la sensación de tranquilidad que te invade cuando llegas a la isla.
Sé lo que me voy a encontrar. Cuando viajo con toda mi familia no quiero experimentos. Todos están contentos sin necesidad de cruzar medio mundo. En Gran Canaria encuentro mi pequeño descanso anual para recargar energía. Así que pase lo que pase, por favor, ¡no me quiten mis vacaciones en Gran Canaria!