Pese a su reducida superficie, Gran Canaria posee un patrimonio natural de extraordinario valor. La singularidad de sus ecosistemas, así como de su flora y fauna, que guardan especies exclusivas, y su geología ha impulsado a las administraciones públicas canarias, españolas e internacionales a garantizar la conservación de tales tesoros.

Gracias a ello, Gran Canaria cuenta con 33 espacios protegidos, que ocupan casi el 43% de la superficie insular. Ello supone una proporción de superficie protegida 8,2 veces superior a la de toda España (5,1%) y a la del mundo (5,2%).
Los espacios naturales protegidos por ley en esta Isla están agrupados en siete figuras diferentes de protección y preservación:
Parque Natural: Supone la conservación de los recursos del parque, promoviendo los contactos del hombre con la naturaleza a través, fundamentalmente, de usos recreativos, si bien no admite poblaciones.
Parque Rural: Además de conservar los recursos del parque, pretende el fomento socioeconómico de la población de forma sostenida, admitiendo también los usos recreativos.
Reserva Natural Integral: Su conservación consiste en mantener la integridad de determinados ecosistemas y comunidades, por lo que no admite poblaciones ni usos recreativos.
Reserva Natural Especial: Incluye la protección de determinadas especies, hábitats, formaciones geológicas o procesos geológicos, y no admite poblaciones ni usos recreativos, salvo casos excepcionales.
Monumento Natural: En el que se protegen estructuras geológicas que configuran elementos geomorfológicos singulares, de valor paisajístico, y se permite poblaciones y usos recreativos.
Paisaje Protegido: El objetivo es la protección de valores estéticos y culturales de zonas de gran belleza paisajística, y admite poblaciones y usos recreativos.
Sitio de Interés Científico: Es una figura que trata de preservar elementos concreto de interés científico.
Más información en: www.grancanaria.com/medioambiente