La extracción de la piedra se hace con métodos antiguos. En las grietas se clavan unas cuñas de acero. Con un "marrón" se golpea hasta que salgan unos témpanos. Se parten y reducen a la medida deseada. Comienza entonces la labor artesanal. Se calca el dibujo que se quiere reproducir en la piedra. Este es un proceso lento y elaborado. Primero hay que hacer el dibujo en un papel pasándolo después a un cartón para terminar perfilándolo en la piedra. Una vez los trozos establecidos se empieza a hacer el tallado con las distintas clases de cinceles hasta darle la forma precisa, reproduciendo exactamente las líneas y volúmenes que ha ideado el proyectista.
La maestría y capacidad artística de los canteros podemos admirarla en la iglesia de San Juan de Arucas. Pero son muchos los nobles edificios, no sólo del Archipiélago, sino Venezuela y Cuba, principalmente, que poseen la piedra labrada de Arucas.
Además del color azul de Arucas, San Lorenzo y Bandama, podemos encontrar en la isla el color verde de Tirma y Ayagaures (empleada en al Casa de Colón, fachada del Pilar Nuevo), el blanco de Los Pinos de Arucas y La Fula (perros de la Casa de Colón), el ocre de Teror ( empleada en la torre amarilla de la Basílica del Pino) y el rojo de Tamadaba y Ayagaures, utilizada en el monumento al campesino en la Plaza de España en la capital de la isla.