Los aborígenes canarios conocían la técnica de confección de cestas y bolsos para usos muy diversos. La relación que pudiera existir con la cestería canaria actual es prácticamente desconocida.
En Gran Canaria, donde la agricultura jugó un papel importante en el equilibrio de las economías tradicionales, la cestería ocupó un lugar destacado.
Gracias a elementos simples que se localizan en los barrancos tales como caña, mimbre y pírgano se creó una industria artesanal que satisfacía las necesidades impuestas por el medio a los naturales. La hoja de la palmera, aprovechada en su fibra central, proporciona a los pirganeros la primera materia prima para la elaboración de las cestas y bolsos.
Tradicionalmente, la producción cestera en Gran Canaria se destinaba al trabajo agrícola y al uso doméstico. Destaca esta labor artesana sobre todo, en las esteras, bolsos y sombreros de palma de auténticas calidades.
Los municipios que tradicionalmente se han dedicado a este oficio artesano son Santa Lucía de Tirajana, San Bartolomé de Tirajana, Mogán, La Aldea de San Nicolás, Teror y San Mateo aunque, prácticamente en todos los pueblos de la isla, no faltó algún artesano dedicado a este oficio artesano.