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Ruta de Gáldar

Historia del lugar.

Gáldar era el núcleo de población aborigen más numeroso a la llegada de los castellanos en 1483 y el lugar de residencia de los guanartemes (monarcas), así como donde se reunía el ‘gran sábor’ o consejo de nobles.

Precisamente,  jugó un papel crucial en la conquista…

el último rey, Tenesor Semidán o Fernando Guanarteme -quien recibe este nombre tras su bautizo-. Las crónicas de la conquista relatan que el poblado de Agáldar queda desierto  cuando los primeros resistentes y líderes territoriales empiezan a caer y son ejecutados por los invasores. A Guanarteme lo capturan los castellanos junto a su familia y otros nobles en una cueva, siendo llevados a la corte de los Reyes Católicos, donde es cristianizado. Regresa a la isla habiendo firmado un pacto con los castellanos que le otorgaba prebendas especiales a él y sus familiares así como liberar de la esclavitud al resto de los canarios.

Tras la conquista este lugar se convierte en villa de Santiago de los Caballeros de Gáldar bajo el patronazgo del apóstol, importante centro religioso y uno de los pilares administrativos de Gran Canaria junto con el Real de Las Palmas (la capital) y Telde.

En 1812, acoge la Real Audiencia de Canarias y llega a ser partido judicial, al tiempo que va incrementando de forma importante su población. Durante el XX, Gáldar asienta su riqueza económica en la agricultura y ganadería. El plátano, el tomate y cultivos como las flores ornamentales caracterizan su paisaje desde la costa a la cumbre.

Y tras esta introducción histórica, comenzaremos nuestra visita por el casco histórico de la ciudad de Gáldar.

 

Casco histórico de Gáldar.

Un recorrido por las calles del barrio histórico de Gáldar nos sitúa en el epicentro de la historia antigua de la Isla. Ningún otro lugar mejor que éste para comprender, cómo era el modo de vida de los aborígenes y el desarrollo social que tuvo lugar tras la Conquista. Aquí se ve sobre el terreno esa mezcla intercultural. Se aprecia cómo coexistieron ambas culturas, y cómo poco a poco, la castellana va introduciéndose hasta en sus hábitats –casas cueva-, se deja ver claramente el mestizaje y finalmente acaba por crearse una nueva sociedad.

Nada mejor que iniciar un  paseo a pie por el casco histórico de Gáldar, partiendo desde la plaza de Santiago de los Caballeros, declarada en 1981, igual que sus aledaños, Conjunto Histórico Artístico. Allí le espero.

 

Plaza de Santiago.

Precisamente la construcción de este enclave supone el arranque, en el Archipiélago, de la arquitectura neoclásica. La plaza de Santiago, con sus características araucarias y los laureles de Indias que crecen en los paseos que rodean la fuente romántica de cantería, es un lugar de encuentro de los vecinos. Data en su fisonomía actual de la segunda mitad del XIX, si bien el recinto es muy anterior. Está delimitada por pilastras de cantería en las que se apoya una valla hecha de lancetas de hierro. Un día singular para visitarla es el jueves, pues en sus aledaños se celebra un mercadillo muy popular entre la población de la isla.

Y ahora dirija su mirada al Frente de la plaza, entre las calles Fernando Guanarteme y Reyes Católicos. Allí se encuentra el edificio más notable del entorno: el templo de Santiago de los Caballeros.

Templo de Santiago de los Caballeros.

 Fue construido sobre el antiguo palacio de los guanartemes a partir del año 1778. Es la primera edificación del neoclásico de Canarias. Destaca, sobre todo, por la monumentalidad de su fachada, labrada en piedra dorada de las canteras de Gáldar, así como su espacioso interior, distribuido en tres naves y quince capillas. El templo abre de lunes a sábado de 11:00 a 13:00 y de 18:00 a 20:00 horas, y los domingos en horario más amplio desde las 9:00. En él se guardan auténticos tesoros artísticos. Entre ellos la ‘Pila Verde’, en la que, según la tradición, se bautizaron a los aborígenes canarios; o la imaginería de las escuelas sevillana, cubana y canaria, en la que destacan especialmente las obras realizadas por el escultor Luján Pérez: la Inmaculada Concepción, la Virgen de los Dolores y la Virgen de la Encarnación. Es también destacable en el templo un magnífico órgano alemán de principios del s.XX. Ahora si lo desea disfrute del interior de este notable edificio, que yo le espero a pocos pasos del templo, junto a las Casas Consistoriales.

 

Casas Consistoriales.

En la misma vía, a un flanco de la plaza, se encuentran las Casas Consistoriales, también de estilo neoclásico. La edificación se levantó en el siglo XVIII con piedra y madera. Además de custodiar el pendón de la ciudad, se puede contemplar en su patio interior, un centenario drago del que ya se habla en documentos históricos de 1718, y una colección de piedras esculpidas por el artista local Juan Borges Linares. En este edificio está instalada la Oficina de Información Turística, por si desea ampliar sus conocimientos sobre el municipio de Gáldar o sobre la isla de Gran Canaria.

 

Teatro Municipal

Nuestra visita continúa en la calle Tagoror, en la trasera de las Casas Consistoriales. Allí se encuentra otro edificio monumental, el Teatro Municipal. Datado en 1912, sus antecedentes hay que localizarlos sin embargo, hacia 1847.

 

El Casino de Gáldar

En la misma calle, pero en sentido contrario, una vez superada la plaza y embocando Capitán Quesada, está el Casino, en el número tres de la vía. El Casino fue fundado en 1847 y ocupa un elegante edificio de principios del siglo XX. Si desde este inmueble nos dirigimos a la izquierda de la vía, nos encontramos con la calle Antonio Padrón. Allí, girando a la derecha con la calle Drago, en el número dos de esta calle, se halla la casa museo Antonio Padrón. Le aseguro que no le dejará indiferente la obra de este artista.

 

Casa – Museo Antonio Padrón

Aquí -de lunes a viernes- se puede disfrutar de una amplia muestra de la pintura de estilo indigenista de este artista galdense. Tómese su tiempo para visitarla. Yo le espero de nuevo en la calle Capitán Quesada para acompañarle al siguiente enclave de nuestra ruta.

 

Mercado Municipal

 

Continuamos nuestro recorrido por Gáldar visitando la ‘Recova’ o el mercado municipal. Merece la pena un paseo entre sus puestos, descubrir productos, los olores y los sabores característicos de estas latitudes y disfrutar del artístico mural y las esculturas de la entrada que nos enseñan el duro trabajo de los hombres y mujeres de esta tierra.

También en la misma calle, pero en dirección hacia la Plaza de Santiago, nos encontramos con la plaza de Los Faicanes.

 

Plaza de los Faicanes

Está presidida por una gran pintadera de bronce, útil empleado por los aborígenes para marcar sus pertenencias y como marca familiar y que se ha convertido en un símbolo de la canariedad. Junto a ella se encuentra el edificio de la Heredad de Aguas, desde donde hace años se realizaba el reparto de aguas para el riego, además de una eventual sala de exposiciones. Frente a este edificio podemos ver una escultura del artista galdense Juan Borges Linares que recuerda a Tenesor Semidán, último Guanarteme de Gran Canaria.

Nuestro recorrido toca a su fin. Pero, antes, no debemos dejar de visitar el Museo y Parque Arqueológico Cueva Pintada de Gáldar, al que se llega bajando por las calles Harimaguadas y Tagoror. ¿Me acompaña?

 

Museo y Parque Arqueológico Cueva Pintada de Gáldar

La Cueva, descubierta en 1873, es una gran cámara excavada en la roca y decorada por los aborígenes con un friso de motivos geométricos que la convierten en la manifestación más genuina de la pintura mural prehispánica, es un testimonio excepcional de la expresión artística y simbólica de los antiguos canarios. Forma parte de un complejo de cuevas excavadas en la piedra volcánica y a su alrededor se extiende un extenso y rico yacimiento que conforma un poblado, con más de cincuenta casas y cuevas, fechadas entre los siglos VI y XVI. Disfrute de la historia de la Isla descubriendo este yacimiento único, y conozca con él, uno de los legados prehispánicos más importantes de esta parte del planeta.

Yo me despido y espero que haya disfrutado de un agradable paseo en mi compañía. No quiero dejar de recomendarle que continúe visitando con nosotros otros rincones de la isla de Gran Canaria. ¡Le sorprenderán!

¡Gracias y hasta pronto!


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