

Es poco corriente. En Gran Canaria, una isla que puede presumir de tener sol para dar y regalar en pleno diciembre, se vuelven locos por las tradiciones navideñas. Los grancanarios extrañan tanto el frío que se han acabado volcando en las celebraciones de Navidad. Pero no son unas navidades al uso. Más bien al contrario. Porque en Gran Canaria hace buen tiempo en invierno. No hay nieve ni renos ni abetos nevados. Hay playas y sol.
En Gran Canaria encontrarás una Navidad distinta, donde se mezcla con naturalidad la playa y las representaciones más típicas de esta época del año. Tradiciones muy antiguas como los belenes, que en la isla es un asunto a tomar muy en serio. Desde hace generaciones.
Vale la pena recorrer Gran Canaria visitando los belenes que reparten por pueblos, barrios y pagos. En el lugar menos esperado. Son fiel reflejo de su tradición artesana, de profesiones que pasan de padres a hijos. Del orgullo de cada enclave, grande o pequeño, por mostrar su belén. El itinerario permite conocer algo más que la geografía de la isla. Es un pequeño mapa que te lleva al interior de la gente que irás encontrando en tu camino. Cruzando una navidad que rema al revés. Contra lo corriente.