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Con mis amigos


 

Para optimistas

En Gran Canaria se está produciendo en los últimos años un fenómeno inexplicable. Científicos de medio mundo han empezado a estudiar un extraordinario episodio. La isla recibe cada año a mayor número de gente optimista. En número creciente. En creciente número.

¿Pero por qué se produce esta concentración de gente alegre en un mismo punto del océano? ¿A qué se debe la llegada de tanto grupo de amigos predispuestos a reirse juntos?

Una pareja baila en la calle

Puede ser que los niveles de optimistas estén creciendo en Gran Canaria debido al buen clima de la isla. Un buen tiempo que intenta evaporar los problemas y los derrite por unos días.

O puede ser que la razón de tal concentración de gente alegre se deba a la especial configuración de la isla. Al particular batido de sol ligero, hilado con playas y mezclado con zumo de montañas y con fondos submarinos rellenos de vida. Una combinación que ha imantado a un número inesperado de deportistas hiperactivos. Un número creciente, un creciente número de gente optimista. Gente que igual se apunta a probar con el surf, que a hacer submarinismo, bici de montaña, escalada o senderismo.

Un grupo de amigos se hace una foto
Tres chicas ríen en la playa de Maspalomas

Y todo eso se puede hacer en Gran Canaria por culpa de la isla misma, que regala paisajes tan distintos como para montar un musical de deportistas.

Aunque puede que la razón que explique una tasa tan alta de risas se esconda bajo la corriente de optimismo marino que toca la isla. Un optimismo que viene del océano y obliga a la gente a saltar de los sofás y vivir ratos muy, muy largos en las calles. Cubriendo el verano con las fiestas y parrandas que recorren Gran Canaria de izquierda a derecha y viceversa. Con voladores y bailes de domingo, remojones en el barro, en el mar, ramas que bailan casi solas, fiestas de almendras y comedores de fuego nocturnos.

Un grupo de amigos ríe y charla mientras toman una copa

Quizás ese optimismo burbujeante que regala el océano empuja a la gente a salir de casa. A llenar las terrazas. Y quizás sea ese el motor que anima a bailar a los más tímidos. Y que anima las conversaciones de los bares cuando la noche avanza y avisa que se niega a irse a dormir.

Toda esta congregación de factores puede ser la causa del optimismo que se reparte durante doce meses. Los expertos dicen que hay demasiadas risas y sonrisas viajando de vacaciones a Gran Canaria. Y por eso los expertos han decidido mudarse una temporada aquí. Para un estudio de campo diurno. Y nocturno. No prometen resultados inmediatos.



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