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La Isla

Reunión de colores en el Charco Azul de Agaete

Guardamos al Oeste de Gran Canaria un lugar semi-secreto donde el vértigo y las locas prisas se tranquilizan con un buen baño en aguas dulces. Ese lugar es el Charco Azul. 

Puedes llegar hasta allí desde el pueblo de 'El Risco', a 49 kilómetros de Las Palmas de Gran Canaria, y a sólo 14 kilómetros desde Agaete. El Risco es un pequeño caserío donde hoy viven alrededor de 300 habitantes, guardando a sus espaldas uno de los tesoros híbridos de la isla. Uno de esos rincones abiertos al disfrute de buscadores de lugares poco-convencionales.

Charco Azul

Muchos de los excursionistas que pasan a la carrera por ese pequeño pago pueden cometer el error de infravalorar El Risco. Es fácil verlo como un mero lugar de paso en el que parar a tomar algo y descansar de las curvas de la carretera.

Sin embargo hay mucho más por allí. En primer lugar encontrarás la acogida familiar y tradicional de la gente del pueblo. Y al poco toparás con un bello espacio que parece tirar de ti, invitándote a avanzar, y pasear y pasear.

Adentrándote por el barranco los colores cambiantes van acompañando el caminar del día, que no es poco espectáculo. También puedes dejar la vista quieta en las laderas, en parcelas agrícolas salpicadas de palmeras canarias, o en las charcas. Y a una charca muy especial, allí vamos. Es el destino de nuestra caminata. Tras media horita de paseo ya nos encontramos frente al Charco Azul.

Agaete

Hay razones de sobra para darte un dulce chapuzón en la poza principal del Charco Azul, que encuentras bañado por un caudal de agua proveniente de las Montañas de Tirma. El baño no puede ser más que reparador y vigorizante tras un paseo. Un remojón entre montañas, entre riscos y muy por encima de la altura del mar es una experiencia a repetir.

El caudal de la poza dependerá de la época del año, aunque el lugar es ya de por sí una visita agradable, durante cualquier estación. Pero es verdad que en los meses de junio a septiembre podrías encontrar poca agua, y no la imagen que mostramos en las fotos, tomadas durante un mes de abril.

Rana
Libébula

Pero con mucha, poca o con menos agua, siempre encontrarás algo en tu paseo al Charco Azul. Verás un mosaico de colores que asciende o desciende, según se mire o se transite desde el pinar a los acantilados o viceversa. Y si escuchas con atención podrás disfrutar del sosiego, del croar de una rana o del vuelo escurridizo y feliz de una libélula especialista en búsqueda de agua pura. Lo verás todo junto, bajo una reunión de juegos de luces provocados por el sol, cuando va cubriendo los altos macizos, las degolladas, los valles, los acantilados por donde se irán quebrando tus preocupaciones, resbalando todas ellas hasta el más absoluto silencio.

Ya en paz, podrás irte del Charco Azul, para volver.

Charco Azul

De todas formas, para los que prefieran acercarse hasta allí en verano, queda la opción de seguir la línea marcada por el barranco hasta la costa y disfrutar de un baño de mar en la Playa del Risco, otro lugar lejos de las rutas turísticas, de donde antiguamente se extraía arena y grava. Eso sí, recomendamos tenga por favor precaución, que en esa playa suele haber fuerte oleaje.





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En los alrededores

Playa de Guayedra: Playa nudista.

Se encuentra en uno de los parajes protegidos más bellos de Gran Canaria, por sus valores geológicos, por su flora, su fauna y sus recursos arqueológicos. El lugar queda rematado por la playa de Guayedra, una cala coqueta, abonada a impresionantes puestas de sol, muy cerca del pueblo y puerto de Agaete. La presencia de palmeras, el color negro volcánico, los espectaculares acantilados y la vista lejana del Teide que regala la isla hermana de Tenerife, todo junto compone un cuadro demasiado atractivo como para no llegarse a una de las playas nudistas de la isla.