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La Isla

Las Canteras, la playa cambiante

¿Llega a la isla en crucero? Si es uno de los pasajeros que arriba a Las Palmas de Gran Canaria en un buque de cruceros vamos a darle rápidamente las llaves del cofre del tesoro de la ciudad. Nada más poner pie a tierra. ¿Para qué esconderlo? Lo acabaría encontrando tarde o temprano. Así que le ahorramos tiempo.

El tesoro sin enterrar de la capital de la isla es la Playa de Las Canteras. Es la perla que no esconde la ciudad. Una larga legua de arena, de varios kilómetros, que se extiende por toda la bahía. Un lugar con un encanto especial que podrá encontrar a 3 o 4 calles de la terminal de cruceros.

Los vecinos de la ciudad repiten que Las Canteras es una de las mejores playas urbanas del país. Y tienen razones para pensarlo. Porque es una playa con buen tiempo casi todo el año. El lugar de la capital donde escapar, donde se detienen todos los relojes. Una especie de Central Park versión playera, donde se puede hacer deporte cualquier día de la semana, llevando bañador, bikini o tabla de surf.

Además, es una gran reserva de vida marina. Sus fondos marinos son refugio de mil tipos de peces. En tierra, el refugio de paseantes, pescadores, surferos y surferas. Y cuenta con una particularidad especial. Esa peculiaridad es lo que los locales llaman "La Barra", una larga formación rocosa que se desparrama no lejos de la arena. Una hilera de roca volcánica que protege de las mareas gran parte de la playa. Una curiosa línea de piedra que convierte la bahía en el mejor lugar de este lado del globo para practicar la natación y que permite a los bañistas caminar casi sobre el agua los días de marea baja.

¡Eso es imposible! Porque Las Canteras es la Playa Cambiante. Nunca será el mismo lugar que vio el día anterior. Será casi completamente diferente. Y es ésa otra de sus peculiaridades. Se mantiene siempre en el mismo sitio, pero se muestra siempre distinta.

Así que ya lo sabe. El tesoro de Las Palmas de Gran Canaria lo tenemos escondido a 5 minutos del muelle de cruceros. Tampoco espere muchas pistas más. Si quiere ver la gran perla de la ciudad sólo tiene que cruzar cuatro calles. Siga a cualquiera que camine silbando con toalla, sombrilla o tabla de surf.