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La Isla

Fiestas y celebraciones

Las Fiestas Patronales de San Nicolás se desarrollan entre los días 1 y 15 de Septiembre con una procesión del Santo por las calles principales de La Aldea de San Nicolás, para finalizar con una romería-ofrenda al Patrono, en la que se dan cita el folklore, la mejor artesanía y la gastronomía de la villa.

El día previo a la fiesta tiene lugar la Bajada de La Rama, originaria de los aborígenes canarios, que bajaban de las altas cumbres hasta el mar en tiempos de calamidades y sequías para pedir lluvia.

Y, finalmente, el 11 de septiembre se celebra la singular Fiesta del Charco, que revive la costumbre del antiguo pueblo canario de embarbascar (técnica de pesca aborígen) en los charcos costeros, y a la que acuden muchos visitantes de otros municipios de la Isla.

Las Fiestas del Carmen, el 16 de julio, también son muy populares en La Aldea, ya que esta virgen es copatrona del municipio y su veneración está muy arraigada en el municipio.

En la época de Carnaval, La Aldea de San Nicolás ha recuperado los elementos tradicionales como la mascarita, los trajes viejos, las caras tapadas con un velo o un pañito de barbilla, la caña en mano y un cestito. También los niños se disfrazan con pieles de cabra y se untan manos, piernas y caras de betún, a la vez que una persona mayor hace las veces de pastor. Otra de las fiestas que comienza a ser popular en la Isla son los Ranchos de Ánimas y de Navidad, manifestación cultural que ha sido recuperada en el municipio hace unos años, en la actualidad con un carácter más cercano al rancho de Pascua. Los ranchos de Ánimas son agrupaciones musicales que se hallaban enrraizadas en las cofradías de ánimas de los siglos XVII y XVIII.

Historia

En este territorio se localizaba uno de los asentamientos aborígenes más importantes de la Isla, distribuido a lo largo de la cuenca principal y su red de barrancos. En la desembocadura del Barranco de La Aldea se concentró el asentamiento más importante: el Poblado de Caserones.

En la época precolonial arribaron a la Playa de La Aldea unos frailes mallorquines que construyeron una ermita en honor a San Nicolás de Tolentino, y tras la conquista de la Isla por los castellanos, esta ermita se clausuró, construyéndose otra en su lugar, en el interior del valle. Ésta sería nombrada parroquia independiente desde 1783.

El territorio se consolida como municipio moderno en 1812 y durante el siglo XVII los Marqueses de Villanueva del Prado adquieren la mayor parte de los terrenos. Pero la indefinición de los límites de esta gran hacienda y las continuas usurpaciones de terrenos llevadas a cabo por esta familia, dieron lugar en La Aldea a un pleito socio-agrario que perduró durante casi tres siglos. En 1927 el Ministro de Gracia y Justicia, Galo Ponte, visitó La Aldea de San Nicolás y dio solución al pleito a favor de los aldeanos.

Geografía

La Aldea de San Nicolás está situado al oeste de la isla de Gran Canaria y es el tercer municipio en extensión, con 139 kilómetros cuadrados.

Se conforma desde la costa al interior y su altitud máxima, localizada en la Montaña de Los Hornos (Inagua), es 1.440 metros sobre el nivel del mar.

La Aldea de San Nicolás está cercada en sus límites norte y este por acantilados y barrancos y se alarga de norte a sur en una irregular franja costera de 33 kilómetros. Se trata de una costa considerablemente accidentada, alta, rocosa y con playas o pequeñas calas que se corresponden con las desembocaduras de barrancos o barranquillos. Esta disposición de formaciones volcánicas viene desarrollando un proceso erosivo hasta la actualidad. Se trata de una unidad geomorfológica de gran belleza paisajística y de un extraordinario interés científico, ya que está situada en la parte más antigua de la Isla.

Economía

A principios del siglo XX, y tras un pleito socio-agrario que perduró en La Aldea de San Nicolás varios siglos, se acelera el crecimiento económico y demográfico en el municipio. Así, nace la agricultura de exportación: monocultivo del tomate.

Durante la Guerra Civil esta expansión sufrió una recesión, por lo que además se introdujeron cultivos alternativos para el autoconsumo y la caña dulce que propiciaría el desarrollo de una industria local de ron.

El aislamiento terrestre del municipio se rompe con la inauguración de la carretera Agaete-La Aldea, lo que provoca una nueva etapa expansiva en la que la comercialización del tomate comienza a estar en manos de empresas familiares locales.

En los años 60 nacen las Cooperativas Agrícolas de Comercialización, que se afianzan como base económica local e introducen notables adelantos tecnológicos, como los sistemas de riego por ordenador, la hidroponía (cultivo sin tierra) y la aeroponía (cultivo en el aire).