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Naturaleza

Mirador de Pinos de Gáldar

Este lugar, llamado La Redonda, es el vértice en que convergen las lindes de los municipios de Moya, Santa María de Guía y Gáldar, destacan en él los centenarios pinos canarios que le dan nombre. Una amplia panorámica del norte y oeste de Gran Canaria se domina desde aquí. La cumbre deja paso a las medianías con un paisaje en mosaico donde, hacia el norte, la presencia humana se hace cada vez más patente a medida que nos acercamos al litoral.

Estas medianías norteñas fueron en su día el dominio de un mítico bosque de nieblas conocido como La Selva de Doramas (en memoria del líder indígena que capitaneó la resistencia en la conquista de Gran Canaria).

Aunque aún quedan valiosos relictos de la antigua selva susceptibles de ampliarse, en cuatro siglos (de finales del XV a finales del XIX) la mayor parte de ella fue talada y dedicada a tierras de cultivos de subsistencia y de pastoreo. Frutales, millo, papas y verduras se han cultivado aquí en pequeñas veguetas regadas por los vientos alisios, hálito vivificador de la Selva de Doramas, que descarga su humedad antes de cruzar la cumbre y bajar seco hacia el sur.

En altura, en su día, secanos de trigo y cebada en la Vega de Coruña y pastos para el ganado en Galeotes y Pavón, algunos aún transhumantes que suben desde la medianía a la cumbre en verano hasta bien entrado el otoño. El camino real que los conduce a su destino pasa a nuestros pies bordeando la caldera por su lado oeste.

A nuestros pies, la Caldera de los Pinos de Gáldar, un aparato volcánico del ciclo más reciente en el proceso de construcción de Gran Canaria, al igual que el Montañón Negro, volcán situado al Este. Son coetáneos con una edad estimada en 3.000 años.

Al oeste, el Sol se esconde detrás de la montaña del Pinar de Tamadaba, que amuralla esta vertiente de la isla, en su confín antes del mar, desde Las Nieves al Risco. Más hacia el sur, se extiende Tirma hasta la Aldea de San Nicolás.

Todo este territorio de la mitad suroeste de la Isla forma parte de la Reserva Mundial de la Biosfera de Gran Canaria, declarada por la UNESCO el 29 de junio de 2005.