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Gastronomía

La aportación de Canarias a la industria mundial del ron

Ir a la ciudad de Arucas apenas supone 17 minutos de nuestro tiempo. Es lo que aseguran los mapas de Google que tardamos en recorrer los 15 kilómetros de distancia desde la cercana y capitalina ciudad de Las Palmas de Gran Canaria por las actuales carreteras.

En 1884, sin embargo, un grupo de yuntas tardaron cinco días en trasladar la maquinaria escocesa que pondría en marcha la Fábrica de Azúcar de San Pedro. Fue una operación complicada por el tamaño y el peso de la maquinaria – que había llegado hasta el Puerto de La Luz – y por la estrechez de las serpenteantes carreteras de entonces.

Arucas plantó caña de azúcar antes de que este cultivo llegara a Cuba, primer país en el que pensamos cuando nos nombran esta dulce planta. Y cuando vivió su gran desarrollo urbanístico e industrial del siglo XIX implantó una de las fábricas más modernas para su molienda y tratamiento. Con ella llegó el ron más famoso de Canarias, pues la Fábrica de San Pedro se convirtió en destilería y un siglo y pico después forma parte del propio sentir del isleño: en la iconografía que representa escenas cotidianas o fiestas populares aparece siempre la imagen de una de sus botellas, en las frases que citan a cualquier personaje que represente lo popular no deja de aparecer la expresión “ron de Arucas”.

El nombre de la ciudad se ha hecho nombre de ron. Y hasta los chinos empiezan a saberlo (y no es una frase hecha: el producto ya se comercializa en el poderoso país asiático, como puede comprobar cualquiera que entre en la página web del ron Arehucas y vea como opción de idioma ¡el chino mandarín!).

Pero cinco siglos de cultivo de caña de azúcar no sólo han hecho a sus destilados famosos y cotidianos en esta isla. También ha creado un isleño goloso, como lo muestra su amplio repertorio repostero y, cómo no, inventor del ron miel, que empezó siendo “ron con miel” en los hogares, bares y tiendas “de aceite y vinagre” de la Gran Canaria de posguerra donde nació, y ha acabado como el “ronmiel” producto canario de hoy protegido por una Denominación Geográfica Protegida.

Entre medias de esta evolución, el producto había pasado de los bares y cafetines de los años 50 del siglo XX, a la industria del ron, que primero lo hacía con miel de caña y en la actualidad ha derivado a la de abeja con un sinfín de posibilidades en cuanto a sus combinados y cócteles.

Y por si fuera poco la aportación del invento, como genuina creación de Gran Canaria al mundo mundial de los rones, igual ha hecho con uno de sus actuales cultivos de exportación: el plátano. Las maceraciones con fruta del goloso isleño también han hecho un recorrido hacia esta industria canaria, que tiene en el licor de plátano otra de sus propuestas.

Conocer esa centenaria fábrica (la mayor y más antigua bodega de ron de Europa) está, además, al alcance de cualquier visitante que se acerque hasta la ciudad de Arucas (hemos cambiado las yuntas por modernas guaguas –autobuses– y las serpenteantes carreteras trazan hoy rutas más seguras). Tampoco hace falta que nos guste el ron, podemos entretenernos descubriendo alguno de los cientos de artistas de cine, cantantes, escritores y hasta futbolistas que han firmado barricas de su bodega (conozca más en www.nortedegrancanaria.es).