Gran Canaria
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Gastronomía

El estupendo Queso de Flor

Historia de un queso tan estupendo como la vida misma

En Montaña Alta, un pequeño pago de los altos de Santa María de Guía, decidieron un día que ya estaba bien de esconder la receta del queso de flor. La receta del queso más inimitable de la isla había estado durante algún siglo que otro pasando de madres a hijas, de padres a hijos y, ocasionalmente, en casos excepcionales, se lo contaban a algún sobrino. Sólo entonces lo contaban, en casos más raros que un tomate azul, más raros que un día de mal tiempo en Maspalomas

Pero un día sucedió que la más respetada de las artesanas del Queso de Flor de Guía, decidió que había miles de bocadillos que no podían perderse un segundo más el extraordinario sabor que llevaba encima ese queso... Y que tampoco debían perdérselo las mesas donde se mezclaba el buen vino de Gran Canaria con platos de ropa vieja y papas arrugadas. Y que no podía perdérselo, ni una hora más, el viajero que apareciera por el casco antiguo de Guía.

Decidieron que siempre habría queso de flor, para dar y tomar, en el mostrador de Santiaguito Gil el bodeguero y en la tienda de Arturo, en el camino a Gáldar. Y que su sabor fuerte y sabroso no debía perdérselo ni un día más el señor más acaudalado de la capital. El mismo al que le gustaba, cuando se desvelaba, acercarse a la alacena y hacerse un estupendo bocadillo duermevela con pan de campo y requetebuen queso.

El mismo señor acaudalado, con pantuflas de seda, que se hacía llegar su ropa de las mejores tiendas europeas. Y que encargó un sombrero de copa de París. Y un coche vistoso y enorme, muy poco visto por estos lares, que llegó en el barco casi mareado. El mismo señor acaudalado que compraba las cosas por encargo en el continente, pero ¡ay!, que nunca se interesó por comida y bebida ninguna fuera de Gran Canaria, una isla gastronómicamente multimillonaria.

Y es por eso que los artesanos de Montaña Alta, de Tres Cruces, de Lomo del Pino, del Barranco del Pinar, de Fagagesto y Fontanales, y los fabricantes de queso del caserío de Marente, en fin, todos ellos, apostaron por permitir que se supiera. Que se supiera en la isla entera que el Queso de Flor de Guía era estupendo.


Que se diera a conocer y que viajara en el coche de hora a la capital y más allá. Hasta donde quisiera cualquiera encargado del reparto, del reparto de un queso a veces dulce, a veces salado. En fín, como la vida misma.

Información Práctica

¿Desea saber más sobre la elaboración del Queso de Flor?
No puede perderse la Casa del Queso en Montaña Alta.
(Visitas guiadas para grupos previa petición)

La Bodega

Mercado de Guía



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