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Blog Oficial de Turismo de Gran Canaria

"Dedo de Dios" en Agaete

El Dedo de Dios que siempre fue un Roque Partido

La formación rocosa del Puerto de Las Nieves, en Agaete, vio caer su pináculo en 2005, pero sigue conservando la belleza de las grandes obras de arte de la naturaleza. 

En Agaete siempre se le llamó el Roque Partido. El Dedo de Dios fue el nombre que le puso un día Domingo Doreste, Fray Lesco, el mismo que hablaba de Gran Canaria como un continente en miniatura. Realmente esa formación rocosa tiene algo divino, lo ha tenido siempre, cuando la veíamos hace veinticinco años, antes de que la tormenta tropical Delta tirara su pináculo superior, y como la seguimos viendo ahora, con las formas que sigue creando la erosión del viento y del océano.


Vista general de Agaete, Gran Canaria

Agaete, el pie de rey de la belleza en Gran Canaria

La Organización Mundial del Turismo (ONU Turismo) reconoce al municipio de Gran Canaria como el Mejor Pueblo Turístico 2025

Agaete es un verso de Tomás Morales, un trazo de un cuadro luminoso de Pepe Dámaso, un sonido de remos surcando las aguas del océano, es un volador de madrugada, el bullicio de la música y los papagüevos, es un atardecer mirando al Teide, un juego de colores que cambia cada día, es el acantilado de Faneque asomado al Atlántico, es mar, es un vestigio de la cultura aborigen, es malpaís, es maipez, es un valle frondoso, es café, es mango, naranja y papaya, es pescado, es cangrejo que se asoma cuando baten las olas, es El Juncal, es la devoción del cuadro flamenco de la Virgen de Las Nieves, es Faneroque, es Antigafo, es El Risco y es la majestuosidad, la energía y la magia de la playa de Guayedra.


Vista aerea de las Dunas de Maspalomas

7 secretos que susurran las arenas de Maspalomas

La Reserva Natural Especial de las Dunas de Maspalomas está repleta de valores naturales e historias para conocer y preservar.

1. El nacimiento de una duna 
Cada una de las dunas de Maspalomas relata una historia. Son montañas errantes con su propia biografía. Llegan del mar para buscar el cielo. Estas formaciones arenosas son hijas de los elementos, que se combinan para su gestación. En primer lugar, las corrientes marinas depositan la arena en la orilla. El sol del sur de Gran Canaria, al secarlas, hace su parte. A continuación, el viento la arrastra hacia el interior.