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Blog Oficial de Turismo de Gran Canaria

Chica haciendo fotos asomada a mirador de Playa del Inglés

Una nueva mirada a Playa del Inglés y a las Dunas de Maspalomas, en Gran Canaria

El mirador, con numerosas plantas autóctonas a su alrededor, se convierte en un nuevo atractivo para la zona turística de Gran Canaria.

La vista de Playa del Inglés y de Maspalomas es uno de los grandes referentes turísticos y paisajísticos de la isla de Gran Canaria. Cuando venimos del aeropuerto o de la capital de la isla, hay un momento en que uno encuentra uno de esos paisajes que recordará siempre, por su espectacularidad, por su belleza, y por unas dunas que llegan a una costa con una gran extensión de arena rubia que parece interminable. La canción de Néstor Álamo, Maspalomas y tú, ya habla de que “allá, abajo en el Sur, dormida bajo el sol, hay una playa” con arena rubia y un océano que deslumbra si se mira tanto desde la orilla como desde la distancia, y el mirador que se acaba de inaugurar viniendo de la zona del Veril, entre el Centro Comercial Anexo II y el paseo Costa Canaria, ofrece esa necesaria visión, serena, tranquila, con la perspectiva necesaria, de una de las costas más hermosas del planeta.


Puerto de Mogán, Gran Canaria

Mogán, reino de mar y tierra

El sol marca el ritmo de la vida en el sur de Gran Canaria, donde los límites entre mundos resultan difusos.

El sol es el reloj que establece el ritmo de la vida en estas aguas. Y sus rayos son las agujas que marcan las horas y los minutos. Los atunes listados que surcan en verano las aguas de Mogán solo suben a la superficie para alimentarse de jureles, bogas o caballas cuando reina la luz. Tan pronto decae la claridad, regresan a las profundidades. Son hijos de la luminosidad y solo saben ir de su mano. Su fuerza es titánica. Pueden recorrer hasta cien kilómetros al día. Pero se sienten perdidos sin la antorcha del día.


Dunas de Maspalomas

Las Dunas de Maspalomas bailan en silencio

Cada amanecer es la primera escena de un nuevo día. Prácticamente nada altera el sueño nocturno de las dunas de Maspalomas, en el sur de Gran Canaria. Las montañas de arena despiertan entrelazadas, envueltas en sus propias mantas de seda. Los primeros rayos del sol inciden directamente sobre sus crestas y hacen desaparecer como por arte de magia a las últimas sombras.