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Blog Oficial de Turismo de Gran Canaria

Roque Nublo y Roque Bentayga, Cumbre de Gran Canaria

Gran Canaria, una isla que regala colores en sus montañas, riscos y barrancos

En Gran Canaria, no solo hay épocas del año alfombradas con el almendro en flor o los tajinastes azules sino que también podemos encontrar el púrpura de la savia o los blancos de las retamas.

No solo es la intensidad de la luz o los azules del cielo los que convierten a Gran Canaria en una isla que regala paisajes que nos cambian el semblante y nos alegran la mirada. También está su vegetación, el verde sus pinares, la flores que encontramos por los caminos y en muchas casas durante todo el año y, sobre todo, las floraciones atávicas de especies que alfombran las laderas y los barrancos de la isla durante varias épocas del año.


Sancocho

El Sancocho, fiel cita con la Semana Santa

Aunque este plato en la actualidad se cocina muy poco a diario, sigue siendo el más típico para el Viernes Santo y una comida de “entullo” sin estacionalidad muy apreciada.

Hasta finales del s.IXX, el pescado en Gran Canaria se tenía que vender a diario y solo se consumía en los pueblos costeros porque no se conocían técnicas de conservación. Sin embargo, a principios del s.XX, comienzan a apreciarse cambios en nuestra gastronomía: nuestro recetario crece con la aparición de la técnica del salazón. En este momento se empieza a tener constancia del sancocho.


Playa de Melenara

Playa de Melenara, el reino azul

La playa de Melenara, en Gran Canaria, permite que nos sintamos los reyes del mar al menos por un día.

El escultor Luis Arencibia lleva el mar en la mirada, como le ocurría también al poeta Rafael Alberti. El brillo marino de sus ojos tiene una explicación y un origen. De niño, el artista nadaba hasta el puntón de piedra volcánica que sobresalía de la marea en la vertiente sur de la playa de Melenara, en Telde (Gran Canaria). Muchos años más tarde, Arencibia crearía una escultura en bronce de Neptuno de más de cuatro metros de alto que preside en la actualidad la zona y le permite al señor de los mares divisar su reino azul desde la atalaya.


Cesta con bizcochos y suspiros de Moya

El dulce lazo que une a Cuba y Gran Canaria

Múltiples son los acontecimientos, hitos y relaciones que unen Gran Canaria con la isla caribeña de Cuba. Sin embargo, uno de los más dulces nos viene a modo de receta y ha logrado perdurar en el tiempo y traspasar fronteras: el bizcocho de Moya.

En este municipio del Norte de Gran Canaria, no solo son famosos los suspiros. Los bizcochos son un dulce popular, cuya receta llegó desde Cuba de la mano de Chá Manuela,  quien se afincó en la Villa y transmitió la receta a dos vecinas: Seña Jacinta y Candelarita Rivero. Con ellas aprendió Amelia Ojeda, quien fundó su fábrica artesanal con un horno de más de 100 años y que los hacía con la ayuda de su hermano Juan Ojeda.


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