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Blog Oficial de Turismo de Gran Canaria

"Dedo de Dios" en Agaete

El Dedo de Dios que siempre fue un Roque Partido

La formación rocosa del Puerto de Las Nieves, en Agaete, vio caer su pináculo en 2005, pero sigue conservando la belleza de las grandes obras de arte de la naturaleza. 

En Agaete siempre se le llamó el Roque Partido. El Dedo de Dios fue el nombre que le puso un día Domingo Doreste, Fray Lesco, el mismo que hablaba de Gran Canaria como un continente en miniatura. Realmente esa formación rocosa tiene algo divino, lo ha tenido siempre, cuando la veíamos hace veinticinco años, antes de que la tormenta tropical Delta tirara su pináculo superior, y como la seguimos viendo ahora, con las formas que sigue creando la erosión del viento y del océano.


Atardecer desde el Parador Cruz de Tejeda

Lecciones de vida en la Cruz de Tejeda

La Cruz de Tejeda, en Gran Canaria, es un epicentro geográfico e histórico donde se escucha la voz interior de la isla.

“Hay que ponerle buena cara a la vida”. Manuel Ortega nació en el seno de una familia que se ganaba el sustento cultivando la tierra, cuidando de un breve ganado de ovejas, cabras y alguna vaca y trabajando en galerías de agua de la cumbre de Gran Canaria. Y quizás por ello su conversación fluye como un manantial. “Yo gozo hablando con la gente”, reconoce Manuel mientras acaricia el lomo de su noble y cuadrúpedo compañero, Bartolo, un burro introvertido y manso cuyo trabajo es pasear a quien quiera por el entorno de la Cruz de Tejeda, un cruce de caminos y epicentro geográfico, turístico, histórico y en cierto modo sentimental de la isla situado por encima de los mil quinientos metros de altura que se asoma a una asombrosa cuenca volcánica.


Valleseco

El tiempo se detiene en Valleseco

Valleseco, en el corazón verde de Gran Canaria, envuelve al visitante en un manto de naturaleza, tradiciones y sabores.

Valleseco se despereza al alba y se arrulla en la noche con un rumor de aguas. Los lavaderos, los vestigios de viejos molinos, las galerías y las acequias componen un espejo donde se mira y se reconoce un municipio que despliega cada mañana un inmenso muestrario natural donde se puede comprobar que existe una cantidad aparentemente infinita de tonalidades del color verde.


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