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Blog Oficial de Turismo de Gran Canaria

"Dedo de Dios" en Agaete

El Dedo de Dios que siempre fue un Roque Partido

La formación rocosa del Puerto de Las Nieves, en Agaete, vio caer su pináculo en 2005, pero sigue conservando la belleza de las grandes obras de arte de la naturaleza. 

En Agaete siempre se le llamó el Roque Partido. El Dedo de Dios fue el nombre que le puso un día Domingo Doreste, Fray Lesco, el mismo que hablaba de Gran Canaria como un continente en miniatura. Realmente esa formación rocosa tiene algo divino, lo ha tenido siempre, cuando la veíamos hace veinticinco años, antes de que la tormenta tropical Delta tirara su pináculo superior, y como la seguimos viendo ahora, con las formas que sigue creando la erosión del viento y del océano.


Elenco de la Sala Scala en Gran Canaria. Foto: Sala Scala

Nueva Sala Scala en Gran Canaria, gastronomía local y espectáculo que reflejan la esencia de la isla

Origen, una experiencia inolvidable de la noches cálidas de Gran Canaria.

Gran Canaria vuelve a abrir su corazón para invitarte a descubrir la renovada Sala Scala, un lugar donde cada noche se transforma en una celebración especial con el espectáculo “Origen”. Esta inolvidable experiencia entrelaza cultura, gastronomía y arte, creando recuerdos imborrables de tu estancia en nuestro continente en miniatura.


Faro de Maspalomas

La imaginación vuela hacia Maspalomas

La imaginación es como cualquiera de estas gaviotas, siempre dispuestas a dejarse llevar por la más leve brisa.

Su vuelo es un sello notarial del curso de la vida estampado sobre el cielo y en este caso también sobre la silueta del Faro de Maspalomas, al sur de Gran Canaria. La imagen retrata apenas un instante en más de un siglo de luces, desde aquel lejano día de 1890 en el que la luminaria proyectara su primer destello.


Puerto de Mogán, Gran Canaria

Mogán, reino de mar y tierra

El sol marca el ritmo de la vida en el sur de Gran Canaria, donde los límites entre mundos resultan difusos.

El sol es el reloj que establece el ritmo de la vida en estas aguas. Y sus rayos son las agujas que marcan las horas y los minutos. Los atunes listados que surcan en verano las aguas de Mogán solo suben a la superficie para alimentarse de jureles, bogas o caballas cuando reina la luz. Tan pronto decae la claridad, regresan a las profundidades. Son hijos de la luminosidad y solo saben ir de su mano. Su fuerza es titánica. Pueden recorrer hasta cien kilómetros al día. Pero se sienten perdidos sin la antorcha del día.


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