Gran Canaria presume de playas con bandera azul

Gran Canaria hace ondear la Bandera Azul en un total de 16 playas de la isla.

El jurado internacional ha reconocido con este distintivo a un total de dieciséis playas de Gran Canaria, que se convierte en la isla de Canarias con el mayor número de galardones. Este reconocimiento lo concede la Fundación Europea de Calidad Ambiental tras analizar parámetros como la calidad del agua, la gestión ambiental, la seguridad y los servicios y la información que se ofrece al usuario.

Y Gran Canaria ha sacado un sobresaliente en el examen. Ahora cogemos la toalla, la sombrilla y la protección solar y nos vamos a conocer -uno a uno- cada uno de estos rincones del litoral, todos ellos con un marcado carácter propio, reflejo de la diversidad paisajística insular.

Playa de Las Canteras: La ciudad de arena

El cinturón dorado de Las Palmas de Gran Canaria conforma una de las mejores playas urbanas del mundo. Aquí encontrará más de tres kilómetros de fina arena, tiendas, aguas transparentes, restaurantes, peces y terrazas. El bullir de la vida se mezcla en sus orillas con el suave oleaje del atlántico. A escasa distancia de la orilla, la Barra, el arrecife natural que protege a la bahía, enmarca en piedra y sobre un lienzo azul momentos inolvidables en la ciudad de arena.

Vista aérea de la Playa de Las Canteras, en la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria


Playa de Arinaga: Donde la vida brilla

Los vecinos que caminan a diario por el paseo de Arinaga están acostumbrados a ver cómo el sol saca esquirlas de luz al mar y a la arena. Porque todo resplandece en esta esquina de la costa de Gran Canaria. Una escultura representa a un niño que regresa a tierra con dos pulpos. En el muellito, a tiro de piedra, hay otra escultura: la de un pescador en bronce. Y también hombres de carne y hueso que pescan y charlan. Las terrazas de los restaurantes son el mirador perfecto sobre estos pedacitos de luminosa vida

Playa de Arinaga, en el municipio de Agüimes


Playa de Maspalomas: El espejismo se hace realidad

Las dunas tienen la forma de los sueños. Maspalomas parece un espejismo de montañas doradas y azules imposibles. Pero su verdadera magia reside en que es real y está ahí, cobijada en el Sur, esperándole. Maspalomas es el corazón de una reserva natural integrada también por el palmeral y una laguna salobre donde las aves del norte de Europa huyen del invierno, como hacen millones de turistas cada año. Y todos llegan volando y se van soñando con volver al lugar que parece extraído de un mundo de fantasía. El faro les marcará el camino de regreso.

Playa de Maspalomas, en la isla de Gran Canaria


Piscina Natural Los Charcones: Los ojos del Atlántico

El océano se deja domar en Los Charcones, en la costa del municide Arucas. Aquí reposa en forma de amplios charcos cristalinos protegidos del oleaje donde los bañistas se confunden con los peces. Existen amplias explanadas a las que también se asoman restaurantes con terrazas con vistas al mar. Las viejas lenguas volcánicas se han convertido en el hábitat de cangrejos, burgaos y otros crustáceos marinos que también disfrutan de este enclave donde el océano Atlántico descansa e invita a descansar mientras nos mira con sus ojos azules.

Los Charcones, El Puertillo en Arucas


Playa de Amadores: Sol y calma por costumbre

El azul alcanza un tono especialmente intenso en Amadores, otra de las playas que lucen Bandera Azul en Gran Canaria, en este caso en el litoral de Mogán. El cielo es infinito, el océano se extiende mansamente hacia el horizonte y el sol es aquí una costumbre local. Amadores está pintada de azules y dorados. Es uno de esos sitios donde el tiempo parece haberse detenido y donde cada día se repite, lo cual no supone ningún problema, porque lo que se repite es ese azul casi irreal, la luz perenne, los niños haciendo castillos de arena desde primera hora de la mañana y hasta que el sol se marcha y papá y mamá les convencen para irse con la misma frase: “Mañana más”.

Playa de Amadores, en el municipio de Mogán


Playa de Sardina: Territorio entre dos reinos

Los fondos de la costa de Gáldar esconden tesoros. Su litoral también lo hace. Sardina de Gáldar es uno de esos lugares a medio camino entre la costa y el mar, un espacio anfibio que invita tanto a bañarse en sus aguas como a descubrir los bares y restaurantes de la zona, cuyas cartas y menús también están ensalitrados y repletos de sabrosas maravillas océanicas, como recién salidas también del agua. Los que entran y salen del gran escenario azul son los submarinistas, que regresan siempre con una mirada sorprendida. Una mirada que se parece a la de aquellos que se maravillan con el rojo atardecer o a la del niño que acaba de descubrir un nuevo pez en el pequeño charco intermareal.

Playa de Sardina, en el municipio de Gáldar


Playa del Inglés: Paseos por el cielo

El Inglés es una playa amable y gentil, siempre atenta a las necesidades de sus visitantes. Si quieres descansar y tomar el sol te ofrece un mullido trozo de fina arena solo para ti y los tuyos. Si quieres pasear tienes kilómetros de arena por un peculiar sendero que aparece y desaparece en función de si la estela de la ola sube o baja. Un secreto: esta lámina de agua refleja los colores del atardecer y entonces sentirás que paseas por el mismísimo cielo. ¿Un café? ¿Un helado? ¿Un restaurante oriental? ¿De comida típica canaria quizás? No hay problema, está todo a un minuto. En Playa del Inglés todo es tan fácil como caminar por los cielos.

Playa del Inglés, en el municipio de San Bartolomé de Tirajana


Playa de Salinetas: diseño natural

Su arena oculta una miríada de minúsculas partículas minerales que se revelan con el sol. Dos brazos de piedra volcánica abrazan y protegen el arenal. Las bajas de piedra crean otro micromundo de breves charcos. Un paseo recorre su perímetro, como un moderno collar. Las casas de colores se suman al espectáculo diario de Salinetas, en perfecta combinación con el elegante traje de finas arenas diseñado por la naturaleza.

Playa de Salinetas en el municipio de Telde


Playa de Patalavaca: El tesoro oculto del tiempo

Entre Arguineguín y Puerto Rico, al pie de un barranco y allá donde habita el sol se encuentra la playa de Patalavaca. Si todavía existieran piratas del tesoro como los de antaño navegando por los Siete Mares, sin duda que alguno de ellos elegiría un enclave de estas características para enterrar su cofre. Pero ya no ondean las banderas piratas. La única que lo hace en Patalava es la Bandera Azul que señala el lugar donde se encuentra el verdadero tesoro de los tiempos modernos: la calma.

Playa de Patalavaca en el municipio de Mogán


Playa del Puertillo: Respirar paz y salitre

Volvemos a la costa norte en la ruta por el sorprendente litoral de Gran Canaria. En esta franja los surferos narran historias de olas legendarias, alguna de las cuales cuenta incluso con nombre propio. Los que simplemente quieren sumergirse con tranquilidad y disfrutar de un plácido día de playa encuentran el refugio perfecto en El Puertillo. Por eso nos detenemos aquí, en esta pequeña bahía de la tranquilidad que remata un pueblo donde se respira la calma. Y, sí, lo que huele tan bien es un delicioso pescado fresco.

Playa del Puertillo, en el municipio de Arucas


Playa de Meloneras: Un paso más allá en el Sur

La playa de Meloneras posee una personalidad propia. Marca el territorio y lo convierte en algo exclusivo. Si se viene desde el Faro de Maspalomas, esta zona se abre a una nueva dimensión en el siempre vibrante Sur de Gran Canaria. Meloneras es la elección de los que siempre quieren ir un paso más allá. Y dar ese paso merece siempre merece la pena. Meloneras lo demuestra.

Playa de Meloneras en el municipio de San Bartolomé de Tirajana


Playa de Hoya del Pozo: Un matiz salvaje

¿La ven? Allá, donde parecía que no había nada, se hiergue una nueva Bandera Azul. Al llegar se muestra ante nuestros ojos una playa en forma de concha que supone un matiz salvaje en la generosa e inagotable costa de Telde. La arena es una seda delicadamente tejida por los elementos de la Naturaleza cuando no existían las prisas. Quizás por eso el lugar parece detenido en el tiempo y los roques que rematan sus extremos son un paréntesis donde sólo se pueden escribir palabras como relajación, brisa, espuma o sombrilla.

Playa de Hoya del Pozo, en Telde


Playa de San Agustín: La playa que te hace sonreír

Las olas llegan alegres y sonoras a San Agustín. La gente también lo hace. Hay una sintonía entre lo que sienten los humanos y lo que transmite la naturaleza. Este espacio es un parque temático playero, porque reúne todo lo que se le puede pedir a una playa. San Agustín es una de las antesalas del prodigioso y soleado sur de Gran Canaria. Su nombre es parte por derecho propio de la historia del turismo en Gran Canaria. Y hoy en día su mera mención evoca en la mente la imagen de una toalla, una sombrilla y esa sonrisa con la que uno llega y se va.

Playa de San Agustín, en San Bartolomé de Tirajana


Playa de Melenara: Bajo la protección de Neptuno

Neptuno nos da la bienvenida a Melenara. Esta escultura de más de cuatro metros de alto nos recuerda que nos adentramos en un reino que tiene sus propias reglas. Una de ellas es la pausa. Pausa para sentir el calor de la arena. Pausa para sentir la caricia del mar en los pies. Y, por qué no, una pausa para acercarse a alguna de las terrazas y disfrutar de un cherne, un abae o una sama roquera. Melenara se encuentra cerca de Las Palmas de Gran Canaria, cerca del Sur y justo en el centro de lo que necesitas en este momento.

Playa de Melenara en Telde


Playa de Mogán: La positividad por bandera

La playa de Mogán es un punto de encuentro diario. Sus aguas cristalinas son un corazón salino que bombea la vida del puerto y los canales alrededor de los cuales se despliegan locales y comercios que compiten en buen gusto. Porque la belleza del entorno no merecería lo contrario. Aquí la búsqueda del lado lindo y positivo de las cosas es algo natural. Ésta también es su bandera.

Playa de Mogán, en la isla de Gran Canaria


Playa de La Garita: Otra perla

Otra de las perlas de la costa teldense, en la vertiente sureste de Gran Canaria. De algún modo, todos los caminos de la zona conducen a La Garita a través de un paseo donde se disponen bancos que  incitan a detener las manecillas del reloj y contemplar la majestuosa simplicidad marina. Está flanqueada por franjas rocosas donde se crean charcos intermareales que amplían el espectro de posibilidades de un enclave al que siempre se llega a la hora justa.

Playa de La Garita, en Telde

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