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Blog Oficial de Turismo de Gran Canaria

Playa y Faro de Maspalomas

Gran Canaria, el tesoro del verano

El verano amable de Gran Canaria es una invitación a la vida con días infinitos en lo que todo es posible.

El sol se convierte en verano en un vigía en lo alto del cielo de Gran Canaria que se resiste a marcharse. Y, en realidad, es fácil comprenderle. Bajo su influjo, los días se hacen felizmente infinitos. En esta estación hay gestos que se repiten en un ritual de sereno disfrute que sigue el ritmo de la luz reinante.


Agaete, Gran Canaria

Gran Canaria, la isla azul

Aquí empieza un viaje sensorial por Gran Canaria a través del color azul, uno de los elementos esenciales de la Isla.

Algunos seres de Gran Canaria habitan en un territorio siempre azul, porque el mar y el cielo son el lienzo sobre el que se dibujan sus vidas. Las primeras pardelas, aves atlánticas por excelencia, comienzan a anidar en marzo en los riscos de la Isla. Al atardecer, cuando se intensifican los tonos marinos, se las puede ver volando en grupos, casi rozando las aguas, planeando durante minutos antes de impulsarse de nuevo con una cadencia de cinco o seis aleteos. De pronto, se sumergen bajo el mar en busca de peces y rompen las fronteras entre los dos grandes mantos azules de Gran Canaria.


Playa de Las Canteras con la marea baja, en Gran Canaria

Las Canteras a vista de pez

Me gusta descansar al cobijo de la Barra de Las Canteras. Este arrecife natural frena el ímpetu del Atlántico y proporciona noches de calma para los peces como yo. Al alba, cuando los rayos del sol tiñen la superficie de tonos rosa y violeta, comienzo a moverme por la bahía y a picotear algas con mi pico de loro. A esa hora temprana comienzan también a adentrarse en el mar los primeros seres terrestres, hombres y mujeres que chapotean y nadan como si también quisieran ser peces.