Gran Canaria
Web Oficial de Turismo de Gran Canaria
Silueta Gran Canaria Mapa del Sitio
Gran Canaria

Gastronomía

¡El corazón de la isla es dulce!

En el centro geográfico de la isla se encuentra el pueblo que también es centro de la atención de visitantes, tanto locales como foráneos, que se acercan a la Basílica de la Virgen del Pino, la patrona de la isla. La importancia de este enclave como consecuencia de ello, ha derivado en que el casco histórico de Teror sea un atractivo destino dominical por muchas más razones. El desplazamiento masivo de gente, cada fin de semana, se dirige ahora a dar vueltas alrededor del templo, paseando por el mercadillo al aire libre que invade el empedrado de las calles que lo rodean.

Dicho mercadillo ofrece, en sus cerca de 150 puestos, desde recuerdos religiosos de la Virgen a juguetes para niños, pasando por mascotas y ropa. Pero el eje de su oferta y por lo que isleños y turistas acuden con tanto interés es por su oferta gastronómica. Los bares y sus terrazas participan de esta especie de fiesta interminable que se organiza cada siete días, en un ambiente de “bullicio tranquilo”, si es que ambas palabras, en estas líneas extrañamente juntas, pueden describir lo que aquí sucede.

No faltan a esta cita las puertas abiertas de los comercios de la zona, tienda de instrumentos musicales incluida, pues desde 1932 el pueblo tiene concedida la condición de lugar feriado. ¡Ah, pero si aún no hemos entrado en materia gastronómica! Pues aquí va.

Productos singulares con el apellido “de Teror” hay varios: los chorizos blandos y las morcillas dulces son los más populares, elaborados por pequeñas industrias cárnicas de carácter familiar instaladas en el pueblo. Los chorizos, por cierto, son protagonistas de unos bocadillos con pan de leña –el mercadillo ofrece una amplia variedad que, en algunos casos, sólo se amasan y hornean artesanalmente para dicho día–, en los que su pasta rojiza es untada para deleite de sus muchos fans.

Y ya que hablamos de panes, pasear por los puestos que lo ofrecen requiere de todo un esfuerzo para decidirse… ¡y no terminar con una bolsa llena de panes que no nos podremos comer en una semana! Porque los hay de leña en diferentes formatos, pero también los tradicionales de huevo, de papa o de millo [maíz], además de otras muchas posibilidades más innovadoras con distintos tipos de harina.

En una isla que es un paraíso para los amantes de los buenos quesos, aquí se pueden adquirir excelentes representantes de esa bien ganada fama de excelencia: quesos curados o frescos, untados con pimentón o con gofio, de cabra o de oveja o de mezcla con vaca, de pastores y ganaderos de todos los rincones del territorio. Verlos sobre el mostrador ya es todo un deleite para los ojos, sólo superado por el placer de su degustación.

Teror, además, acoge desde 1888 a una pequeña y singular comunidad de religiosas integradas en una orden de clausura. En su monasterio cisterciense, cuya construcción data de aquella época, las monjas elaboran desde entonces una sabrosísima gama de repostería (bollos de anís, truchas, trozos de almendra, mazapanes, roscos, bizcochos y mantecados) que se puede adquirir en el propio monasterio (a través de un torno que oculta sus rostros del mundo exterior) o en alguno de los puestos del mercadillo dominical que se ha especializado en su venta.

Éstos son sólo algunos ejemplos de lo que puede encontrar aquí. Pero hay mucho más (¡no se olviden de los turrones canarios, que no tienen nada que ver con los navideños y los comemos en Canarias todo el año, especialmente en las fiestas!), así que dése un paseo por Teror y descúbralo. Por cierto, en sus restaurantes, la gastronomía ofrece una variada selección de carnes, la especialidad local.