Gran Canaria, una isla reconocida por los principales garantes del cuidado de la naturaleza
Gran Canaria es Patrimonio Mundial y Reserva de la Biosfera de la Unesco, cuenta con el Sello Biosphere Destination y es Destino Starlight.
Reserva de la Biosfera
Gran Canaria lleva muchos años tratando de preservar su naturaleza. Para ello, ha garantizado que buena parte de su territorio se haya reconocido como Reserva de la Biosfera. De esta manera, quienes la visitan pueden encontrar una isla con barrancos, cumbres, playas y entornos rurales en donde se han sabido preservar las condiciones naturales del propio territorio. Ese esfuerzo tiene mucho que ver con la perspectiva turística que ha alentado a la isla desde hace mucho tiempo, ofreciendo a las visitantes rutas de senderismos, zonas naturales protegidas o gestionadas institucionalmente para que convivan la afluencia de visitantes y la propia protección de paisajes tan atávicos y paradisíacos. Ese esfuerzo consigue que millones de turistas nos visiten justamente porque pueden combinar sus estancias en infraestructuras turísticas cerca de las playas con ese acercamiento a la vida en la naturaleza más sorprendente en apenas unos minutos.
Patrimonio Mundial de Risco Caído y las Montañas Sagradas de Gran Canaria
El paisaje también está unido a quienes habitaron la isla hace cientos de años. Gran Canaria ha recuperado varios lugares sagrados que han permanecido intactos después de la Conquista y que hoy podemos visitar en los propios lugares o en museos habilitados que reproducen las cuevas, los grabados o momentos tan mágicos como la entrada del sol en los equinoccios y solsticios, convirtiéndose algunos de estos lugares en un marcador o calendario astronómico. Todo ese esfuerzo se ha visto recompensado con el reconocimiento de la Unesco que reconoce tanto la Reserva de la Biosfera como el Patrimonio Mundial de Risco Caído y las Montañas Sagradas de Gran Canaria.
Sello Biosphere Destination
No es fácil lograr el sello Biosphere Destination, para ello se ha de cumplir con numerosas exigencias relacionadas con el cuidado de la naturaleza, la integración en el paisaje o el cuidado del entorno. La isla, sus instituciones, sus habitantes y sus empresarios hoteleros, han logrado que Gran Canaria se sitúe entre los quince destinos europeos con mayor número de alojamientos certificados con este sello. Ese cuidado de la naturaleza, unido al compromiso de su preservación en el futuro, también se complementa con el Sello Biosphere Destination, otro reconocimiento muy difícil de obtener y con unos controles que, en todo momento, garanticen que la naturaleza sea una piedra angular en el desarrollo de un territorio, fomentando el consumo de productos generados en las zonas protegidas o denominados de kilómetro O por pertenecer a la producción local, y auspiciando al desarrollo de la ganadería y la agricultura como protectores del paisaje, tanto para evitar su deterioro, como para contribuir al embellecimiento del mismo manteniendo los lugares en los que siempre hubo actividad agrícola y fomentando, a su vez, la llegada de un nuevas personas al sector Primario. El sello Biosphere Destination también destaca las medidas tomadas por la isla en todo lo que tiene que ver con la gestión de las energías o los planes integradores relacionados con el agua, siempre un elemento esencial en el hábitat de Gran Canaria.
Destino Starlight
Esos dos reconocimientos también están unidos al hecho de que Gran Canaria sea considerada Destino Starlight, justamente en las zonas en las que se trabajado para conservar la naturaleza y evitar la desertización y el riesgo de incendios con proyectos como la recuperación de la laurisilva que ocupaba buena parte de la isla hace siglos. Quienes visiten Gran Canaria pueden acceder a zonas en donde apenas existe contaminación lumínica para buscar con toda nitidez las constelaciones, los planetas y todo ese universo insondable que nos regala el cielo limpio y claro de la isla desde que termina el atardecer. Justamente, esos atardeceres son otros de los momentos por los que merece la pena visitar Gran Canaria. La caída, y también la salida del sol cada día, merece el esfuerzo por conservar esa naturaleza reconocida con esos importantes sellos de calidad. Los cielos y los horizontes de la isla, vistos de las alturas de la cumbre o desde sus playas, ya merecen por sí mismos una visita por lo menos una vez en la vida. Y los que vienen, casi siempre repiten, o buscan la manera de acercarse, con el cuidado y el respeto que también garantizan esos reconocimientos medioambientales, a la naturaleza y a los paisajes, siempre sorprendentes, de Gran Canaria.
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