Los faros que iluminan Gran Canaria

La creación del Faro de Maspalomas fue toda una hazaña. Tuvieron que construir primeramente un pequeño muelle para poder traer los materiales necesarios.

Sin duda, es el faro más fotografiado de la isla de Gran Canaria y además de lo bonito que es, su entorno también lo engrandece. Se encuentra en plena zona turística sureña, junto a la Reserva Natural Especial de las Dunas de Maspalomas, espacio natural protegido desde 1987. Se trata de un conjunto de varios ecosistemas que tienen un valor paisajístico único en el mundo. Lo curioso es que las dunas se formaron gracias a un tsunami debido al fuerte terremoto que sacudió Lisboa en 1755. Increíble, ¿verdad?

Maspalomas

Las Dunas de Maspalomas han sido escenario de algunas series muy conocidas como “The Witcher” de Netflix y también de películas como Furia de Titanes. ¿A quién no le hubiese gustado “novelerear” un poco en su interior? Desde febrero de 2019 el Faro de Maspalomas ha vuelto a abrir sus puertas. En esta ocasión lo hizo a lo grande, al público en general. Actualmente podemos descubrir sus entrañas y dejarnos seducir por su magia.

El 24 de mayo de 1502, durante su cuarto viaje, el almirante de la Mar Océana, Cristóbal Colón durmió en Maspalomas. Allí aprovechó para recoger leña y aprovisionarse de agua. En esa época no estaban ni las dunas, ni el faro. ¿Qué hubiese dicho Colón de ambos?

Maspalomas

Viajando de Maspalomas dirección norte llegamos pronto a Arinaga. Cruza la zona industrial hacia el mar y dirígete al pueblo costero. En su avenida podrás disfrutar de un agradable paseo y seguir hacia el faro situado más al norte y fuera del núcleo urbano. 

El Faro de Arinaga se encuentra junto al mar, en un montículo. En dicha zona se observan plantas adaptadas a la alta salinidad como por ejemplo la piña de mar, la uvilla de mar y algunas más. El antiguo faro fue declarado como bien de interés cultural (BIC) y en sus cercanías, en la montaña, aún quedan restos de antiguas instalaciones militares. Hoy en día en desuso. El Espacio Natural Protegido está recogido como Zona de Especial Conservación (ZEC).

Faro de Arinaga

En realidad hay dos faros. La torre con franjas blancas y rojas es de diseño normalizado, pero junto a ella, se ve el antiguo faro que fue puesto en servicio en 1897. Como curiosidad, decirles que se aprovechó la linterna del antiguo faro para el nuevo.

Menos mal que se ha conservado el edificio del primer faro. De hecho, el Ayuntamiento de Agüimes tiene un proyecto para restaurarlo. Hay que tener en cuenta que esta zona es una de las más ventosas de la isla. Los vientos alisios están presentes durante gran parte del año.

Faro de Arinaga

El Faro de la Isleta se encuentra en la capital de la isla,  justo en la entrada del puerto más importante del Archipiélago Canario al que seguimos llamando Puerto de La Luz y Las Palmas. Puertos del Estado decidió cambiar su nomenclatura oficial, siendo actualmente el Puerto de Las Palmas.

Es el segundo faro del territorio nacional que se encuentra a mayor altitud. El primero es el Faro de la Punta de la Polacra, en Almería, cuya altura focal se encuentra a 281 m sobre el nivel del mar. El Faro de La Isleta se encuentra a 249m de altitud y proyecta su luz a 18 millas de la costa. Fue el primer faro que se construyó en la isla gracias a un proyecto del ingeniero Juan de León y Castillo.  Dicho ingeniero también proyectó el Puerto de La Luz. La antigua construcción no es un faro al uso. Por esta razón es más difícil reconocerlo. 

Las Coloradas

Desde la capital, continuamos nuestra ruta de los faros yendo hacia el norte de la isla, concretamente al municipio de Gáldar. En la zona costera de uno de sus barrios, Sardina del Norte, nos encontramos con un moderno faro cilíndrico de hormigón vestido de franjas blancas y rojas, el Faro de Sardina. Se trata del típico faro estandarizado que se terminó de construir en 1984. Aunque fue en 1890 cuando se culminaron las obras del faro original de la Punta de Sardina. Por disgusto de los vecinos de la zona desapareció de la noche a la mañana, probablemente para evitar las posibles iniciativas para su protección y por no declararlo como Bien de Interés Cultural (BIC) como pretendía el Ayuntamiento de Gáldar. Todo ello armó un gran revuelo en el norte de la isla. El viejo faro se convirtió en un faro fantasma.

Faro de Sardina

Aún así, la zona tiene su atractivo. La costa es abrupta, el océano embate con sus olas, el viento transporta el salitre. Cuando la marea se enfurece, las olas rompen con fuerza contra las rocas y los lugareños y visitantes se agrupan en el solar del antiguo faro haciendo fotos del espectáculo que ofrece la naturaleza. Cuando hay “calma chicha” es el momento de bajar por un pequeño sendero, con buen calzado, y con mucho cuidado hasta un estupendo charco natural lo bastante grande para darse un chapuzón y dar un par de brazadas. Vale la pena recorrer la costa del norte ya que hay varias piscinas naturales repartidas a lo largo del litoral.