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Blog Oficial de Turismo de Gran Canaria

"Dedo de Dios" en Agaete

El Dedo de Dios que siempre fue un Roque Partido

La formación rocosa del Puerto de Las Nieves, en Agaete, vio caer su pináculo en 2005, pero sigue conservando la belleza de las grandes obras de arte de la naturaleza. 

En Agaete siempre se le llamó el Roque Partido. El Dedo de Dios fue el nombre que le puso un día Domingo Doreste, Fray Lesco, el mismo que hablaba de Gran Canaria como un continente en miniatura. Realmente esa formación rocosa tiene algo divino, lo ha tenido siempre, cuando la veíamos hace veinticinco años, antes de que la tormenta tropical Delta tirara su pináculo superior, y como la seguimos viendo ahora, con las formas que sigue creando la erosión del viento y del océano.


Playa de Sardina del Norte, Gran Canaria

Sardina del Norte en Gáldar y su amor por el mar

Se inaugura en Sardina del Norte en Gran Canaria un espacio museístico dedicado al mar y a su relevante historia como puerto de Primera Mar.

Abre en Sardina del Norte en Gáldar, el primer Aula de Mar. Este espacio, gestionado por la Asociación Canaria de Coleccionistas Marítimos (ACCOMAR), muestra por primera vez la historia portuaria y marítima no solo de Sardina del Norte en Gáldar, sino también de su rica comarca.


Uno de los tramos de la North Face Transgrancanaria, celebrada en Gran Canaria

La World Trail Majors cae rendida a las bondades que Gran Canaria ofrece a cualquier corredor

El anuncio de que La World Trail Majors ha pasado a denominarse «Gran Canaria World Trail Majors» llega en el mejor momento, durante la celebración de una de las mayores carreras de trail running del mundo, The North Face Transgrancanaria. En esta nueva edición, más de 4500 corredores de todo el mundo han participado en esta dura prueba deportiva.


Dunas de Maspalomas

Las Dunas de Maspalomas bailan en silencio

Cada amanecer es la primera escena de un nuevo día. Prácticamente nada altera el sueño nocturno de las dunas de Maspalomas, en el sur de Gran Canaria. Las montañas de arena despiertan entrelazadas, envueltas en sus propias mantas de seda. Los primeros rayos del sol inciden directamente sobre sus crestas y hacen desaparecer como por arte de magia a las últimas sombras.


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