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Blog Oficial de Turismo de Gran Canaria

Gran Canaria presume de playas con bandera azul

Gran Canaria hace ondear la Bandera Azul en un total de 16 playas de la isla.

El jurado internacional ha reconocido con este distintivo a un total de dieciséis playas de Gran Canaria, que se convierte en la isla de Canarias con el mayor número de galardones. Este reconocimiento lo concede la Fundación Europea de Calidad Ambiental tras analizar parámetros como la calidad del agua, la gestión ambiental, la seguridad y los servicios y la información que se ofrece al usuario.


Puerto y Playa de Mogán, en Gran Canaria

Playa de Mogán, el tiempo es azul

La playa y Puerto de Mogán, en Gran Canaria, integran un espacio feliz y casi anfibio donde parece que han tirado el reloj al mar.

Ha sido así desde que hay memoria. Los pescadores y el sol siguen las mismas pistas para arribar a este punto costero. Una de ellas es una roca a la que los marineros dieron en virtud de su forma el nombre de ‘piedra picúa’, convertida hoy en una escultura a medio camino entre la playa y el Puerto de Mogán. Juntos conforman uno de los enclaves imprescindibles del fascinante litoral de Gran Canaria. Cuando vea la ‘piedra picúa’, deténgase, como parece que hace aquí el tiempo.


Pablo Solar surfeando

La ola secreta de Gran Canaria

El surfero Pablo Solar relata la historia de Soledad, una ola con nombre propio en Gran Canaria.

Hay días en los que Pablo Solar, seleccionador nacional de surf, cuatro veces campeón de España y campeón de Europa Senior, permanece atento a las señales. La ausencia de viento es una de ellas. La otra es la llegada a la costa de olas de gran tamaño con dirección noroeste. Cuando esto ocurre, Pablo Solar se olvida del mundo terrestre y se dirige con su tabla al Paso, un asentamiento en la costa de Moya, al norte de Gran Canaria, donde en esas condiciones casi mágicas rompe su ola preferida: Soledad.


Piscinas naturales Los Charcones, Arucas, Gran Canaria

Los Charcones en Gran Canaria: palabras de mar

La zona de Bañaderos, en el norte de Gran Canaria, se encuentra a una enorme distancia de las prisas del día a día.

“¡Mira, ya se han puesto contentos!”. El niño se refiere a los peces que se alimentan de las migas de pan que acaba de lanzar al agua y que han desaparecido en apenas segundos. Lo único que se ve ahora bajo el transparente lienzo marino es a un grupo de cabosos, lisas y demás pececillos expectantes. Pero el muchacho ya ha regresado con sus padres, que se olvidan del reloj en el amplio solárium de más de dos mil metros cuadrados que se extiende al borde de las piscinas naturales Los Charcones, en Arucas, en la asombrosa costa norte de Gran Canaria.


Playa de Las Canteras, en la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria

Gran Canaria, el tesoro del verano

El verano amable de Gran Canaria es una invitación a la vida con días infinitos en lo que todo es posible.

El sol se convierte en verano en un vigía en lo alto del cielo de Gran Canaria que se resiste a marcharse. Y, en realidad, es fácil comprenderle. Bajo su influjo, los días se hacen felizmente infinitos. En esta estación hay gestos que se repiten en un ritual de sereno disfrute que sigue el ritmo de la luz reinante.


Agaete, Gran Canaria

Gran Canaria, la isla azul

Aquí empieza un viaje sensorial por Gran Canaria a través del color azul, uno de los elementos esenciales de la Isla.

Algunos seres de Gran Canaria habitan en un territorio siempre azul, porque el mar y el cielo son el lienzo sobre el que se dibujan sus vidas. Las primeras pardelas, aves atlánticas por excelencia, comienzan a anidar en marzo en los riscos de la Isla. Al atardecer, cuando se intensifican los tonos marinos, se las puede ver volando en grupos, casi rozando las aguas, planeando durante minutos antes de impulsarse de nuevo con una cadencia de cinco o seis aleteos. De pronto, se sumergen bajo el mar en busca de peces y rompen las fronteras entre los dos grandes mantos azules de Gran Canaria.


Playa de Las Canteras con la marea baja, en Gran Canaria

Las Canteras a vista de pez

Me gusta descansar al cobijo de la Barra de Las Canteras. Este arrecife natural frena el ímpetu del Atlántico y proporciona noches de calma para los peces como yo. Al alba, cuando los rayos del sol tiñen la superficie de tonos rosa y violeta, comienzo a moverme por la bahía y a picotear algas con mi pico de loro. A esa hora temprana comienzan también a adentrarse en el mar los primeros seres terrestres, hombres y mujeres que chapotean y nadan como si también quisieran ser peces.