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Faro de Maspalomas

Antes de colgarnos la mochila al hombro, debemos situar nuestra ruta para saber de dónde partimos. El Faro de Maspalomas se encuentra dentro del municipio de San Bartolomé de Tirajana, principal núcleo turístico de Gran Canaria, ubicado en el extremo sur de la isla…

Maspalomas es conocida a nivel mundial por ser un destino de sol y playa; pero, además, nos ofrece múltiples opciones de ocio, como parques de atracciones, instalaciones deportivas (golf, submarinismo, windsurf, paracaidismo, fútbol...) y una atractiva vida nocturna concentrada en sus numerosos centros comerciales.

Nuestro recorrido se centra en dos zonas partiendo desde el Faro de Maspalomas, Dunas de Maspalomas y Meloneras, que están muy próximas entre sí y conforman un amplio y maravilloso recorrido. Hemos decidido separar la visita en dos rutas paralelas, pero no excluyentes.

Tomando como eje de partida el Faro de Maspalomas, las dos rutas quedan enmarcadas de la siguiente manera: la de la derecha, nos llevará hasta la playa de Meloneras pasando por el yacimiento arqueológico Punta Mujeres, y la de la izquierda, finalizará en la playa de Maspalomas, donde visitaremos, entre otras cosas, la Charca y las inmensas y mágicas Dunas. Pero vayamos despacio, ya que la belleza del recorrido requiere toda nuestra atención. Recomendamos tener bien cargadas las pilas de la cámara y llevar un par de reserva, para no dejarnos nada por el camino.

La duración aproximada de nuestra ruta completa es de unas dos horas y medias, pero esto dependerá de la resistencia que pongamos a las tentaciones del lugar y a su invitación de disfrutar de sus múltiples distracciones y saborear, entre otros escenarios, su espectacular puesta de sol.

Dunas de Maspalomas

Tomando el Faro de Maspalomas como referencia, el camino hacia la izquierda nos llevará hasta las dunas de Maspalomas, aunque antes le recomiendo detenernos en el Faro para saber un poco más de él y su historia.

La decisión de construir un faro en Maspalomas data de 1861; en 1884 Juan de León y Castillo, destacado ingeniero que dirigiría importantes obras públicas en la isla de Gran Canaria, elaboró el proyecto. Las obras duraron hasta 1889, entrando en funcionamiento el 1 de febrero de 1890.

El edificio que alberga el Faro fue desarrollado a partir de una idea tradicional, la del patio canario, pero las cuatro fachadas del inmueble están socorridas por la moda ecléctica del periodo en que fue construido. El proyecto de las obras, como he señalado anteriormente, fue realizado por Juan de León y Castillo, quien tuvo que construir un muelle con una pequeña rampa y así, poder descargar los materiales necesarios para su construcción, dado que hace un siglo este lugar era un paraje desértico prácticamente incomunicado.

La torre, presentada al mar, tiene una altura de 54,70 metros, y su diámetro medio en el cuerpo superior es de 6,20 metros. La vivienda actúa como zócalo, que contrarresta los empujes de la columna. Es el tercero de España en altura, tras la torre de Hércules de La Coruña y el Faro de Chipiona en Cádiz. Su finalidad era la de servir de recalada a todas las líneas de vapores de África, Oceanía y América, además de los barcos de las pesquerías del banco pesquero canario-sahariano.

Merece la pena solicitar permiso para visitarlo y subir las escaleras, pues en lo alto del foco, sobresale una cornisa volada que permite contemplar una magnífica vista de todo el sur de la Isla. Le aseguro que no le dejará indiferente.

El Faro de Maspalomas marca el extremo meridional de Gran Canaria. Se encuentra delante de la Plaza del Faro. A los lados quedan los paseos más importantes de la zona sur, el Paseo de Faro y el Paseo de Meloneras, muy transitados durante el día y la noche.

En la citada Plaza nos encontramos con el inicio del Paseo del Faro, a lo largo del cual se extiende una amplia variedad de restaurantes, bares, bazares y tiendas de regalos. Les recomiendo hacer una parada para degustar un refrigerio, con el fin de refrescarse y así proseguir con la visita, que continúa con nuestro próximo punto de parada, el Parque Natural Especial de las Dunas de Maspalomas, constituido por tres ecosistemas: el Palmeral, la Charca y las Dunas.

Una vez finalizado el paseo por la zona de tiendas, restaurantes y bazares, nos encontramos con una bifurcación del camino: si decide escoger el de la derecha, llegaremos hasta la playa de Maspalomas; si prefiere continuar por la izquierda, podremos pasear por la Avenida de los Lagos. Tomaremos éste último, que nos acercará a la zona conocida como el Palmeral debido a los múltiples y maravillosos ejemplares de palmeras que rodean el lugar. En este punto también encontraremos bares, restaurantes, tiendas y hoteles. Al final de esta Avenida está la Plaza de las Palmeras, otro lugar con encanto, al que la sombra de las palmeras da cobijo. Podemos detenernos y contemplar este endemismo canario, muy habitual en la orografía de Gran Canaria.

Si le apetece podemos dar un paseo a camello. En Gran Canaria el dromedario africano se importó para trabajos agrícolas desde el siglo XV hasta los años 60 del pasado siglo XX, época en la cual se empezaron a emplear como atractivo turístico. ¿Te atreves a vivir una experiencia inolvidable con nosotros?

Tras este divertido paseo, a escasos metros del Palmeral nos encontramos con la Charca. Para llegar hasta ella tomaremos la Avenida Oasis, que tenemos al lado, atravesando alguna de sus calles que nos llevan al Paseo de la Charca. Numerosas especies de aves frecuentan las someras aguas de este singular ecosistema, que está siendo recuperado.

Continuando con el recorrido, nuestra siguiente parada la haremos para conocer las doradas Dunas, que se pueden divisar desde la Charca. No tienen pérdida: en el límite de la playa, junto a la Charca, hay kilómetros y kilómetros de extensos campos de dunas. Lo que está admirando en estos momentos es uno de los complejos dunares más importantes del Archipiélago. Destaca por la sugestiva y bella sucesión de dunas de arena móviles –en algunos casos con más de diez metros de altura -, modeladas por el viento procedente del océano.

Si caminamos desde el Faro en dirección a las dunas de Maspalomas por la orilla del mar, llegaremos a la punta de Maspalomas, lugar en que se une con Playa del Inglés, aunque realmente se trata de la misma playa, que cambia de nombre. Maspalomas es muy frecuentada durante todo el año. Los chiringuitos distribuidos por toda su extensión sirven, además de para refrescarnos, como puntos orientativos. Tiene tramos solitarios y aislados, en los que se practica el nudismo. La zona nudista empieza a partir del quiosco número cinco de la playa y se extiende hasta Playa del Inglés.

A lo largo de toda la playa podemos encontrar baños y espacios donde se alquilan hamacas y sombrillas. En la zona del Faro disponen de un equipamiento completo que incluye balnearios, aseos, duchas y lavapiés, ideal para dejar la arena en la playa cuando salimos de ella.

Finalizado este recorrido, es el momento idóneo para elegir sitio, tumbarnos en la playa, disfrutar de su arena rubia y fina, y darnos un chapuzón en las aguas del océano Atlántico, o si lo prefiere, disfrutar de un largo paseo a orillas del mar.

Llegado a este tramo de nuestra visita, le invito que realice la ruta paralela, tomando como punto de partida el Faro de Maspalomas en dirección a la Playa de Meloneras, dónde podrá disfrutar de uno de los más animados ambientes del Sur de la Isla. ¿Me acompaña?

Meloneras

Paseo de Meloneras: Nos situamos en nuestro punto de partida, el Faro de Maspalomas. Si miramos en dirección al mar y giramos a la derecha tenemos el Paseo de Meloneras. Ésta será nuestra siguiente visita, cuyo recorrido termina en la playa de Meloneras. Frente al punto de inicio es posible ver, como en cualquier faro que se precie, la figura entrañable de los pescadores de caña tradicional.

Recomendamos hacer este paseo al atardecer porque la puesta de sol es impresionante: el sol va bajando y bañando las montañas a lo lejos, dejando tras de sí una luz tenue acompañada por el acogedor sonido del vaivén de las olas del mar. La cámara fotográfica es imprescindible. Para ir abriendo boca y disparando fotos, podemos ir al jardín situado al lado del Faro que posee un puente de madera en el que podemos pararnos y obtener una maravillosa instantánea con el Faro de fondo.

Si bien la belleza que le otorga la puesta de sol es algo perpetuo a lo largo de los tiempos, no lo ha sido tanto la morfología del lugar. En los últimos años ha experimentado una transformación absoluta debido a la construcción de varios complejos hoteleros y un paseo marítimo que se prolonga por toda la playa de Meloneras hasta el Faro. Partiendo de éste, una de las primeras cosas que vemos es el Centro Comercial Bulevar El Faro, cuya extensión alcanza buena parte de todo el Paseo Meloneras y en el que es posible encontrar restaurantes, cafeterías y tiendas de ropa de marcas y grandes firmas internacionales.

Detrás de él se encuentra el Palacio de Congresos de Maspalomas, un centro de convenciones multifuncional cuya superficie asciende a 14.000 metros cuadrados en los que se acogen congresos, convenciones, seminarios, exhibiciones, conciertos, acontecimientos deportivos, desfiles de moda, reuniones y otros eventos de toda índole.

Si lo desea, tómese un respiro disfrutando del ambiente de la zona o de un refrigerio en cualquiera de los bares y terrazas, que yo, le espero en unos minutos junto a uno de los tesoros del lugar, el yacimiento arqueológico Punta Mujeres, un poblado aborigen de unos 1.000 años de antigüedad. ¿Le gustaría conocer su historia?

Yacimiento arqueológico Punta Mujeres

En la mitad del Paseo de Meloneras, delante del Centro Comercial Bulevar El Faro, se encuentra el yacimiento de Punta Mujeres, un magnífico ejemplo de los asentamientos costeros que se localizan por el litoral grancanario.

Este espacio fue objeto de una intervención arqueológica en los años 2000 y 2001. Se localizaron los restos de estructuras domésticas que a buen seguro formaban parte de un asentamiento de mayores dimensiones. Recientemente se ha cambiado la cartelería del espacio arqueológico por otra más moderna y con información actualizada con el fin de facilitar la visita.

Los aborígenes canarios eligieron este lugar para establecerse por sus buenas condiciones naturales, en las proximidades del oasis de la Charca de Maspalomas, donde disponían de agua durante todo el año, lagartos y aves para cazar y abundante pesca y marisco en la costa. De hecho, este tipo de poblados costeros era muy abundante en la prehistoria insular y llegaban a alcanzar en algunos casos grandes dimensiones.

Los de piedra que aquí se ven son los restos de una cocina al aire libre y una muralla que, junto a las casas, formaban parte de un poblado aborigen. A lo largo del tiempo, este espacio ha cambiado considerablemente de aspecto y han sido diversos los usos y aprovechamientos que se le han dado, lo que ha afectado a su conservación.

Se desconoce la fecha exacta y las causas por las que el poblado fue abandonado, pero sí sabemos que durante siglos estas ruinas fueron utilizadas ocasionalmente como refugio de pastores y pescadores de las cercanías y como corrales para el ganado.

Las dataciones con Carbono 14 permiten situar la franja temporal de ocupación de este asentamiento entre los siglos VII-IX d.C., quizá prolongándose hasta el siglo XV, momento en el que acontece la conquista de la Isla.

Las transformaciones más importantes de este espacio tuvieron lugar durante el siglo XX. La introducción de los cultivos de tomates, en la primera mitad de siglo, supuso una importante modificación del entorno del paisaje del yacimiento. La pista de acceso desde el faro discurría, más o menos, por el trazado actual de la avenida, y su construcción supuso importantes alteraciones de los restos arqueológicos.

La investigación, restauración y conversión en museo del yacimiento, iniciada en el año 2000, ha dado al lugar su aspecto actual y lo han convertido en una visita apetecible para cualquier interesado en conocer más sobre los antiguos pobladores de Gran Canaria.

Playa de Meloneras

Antes de llegar a la playa de Meloneras nos encontramos con el Centro Comercial Varadero, que ofrece diversas alternativas de ocio y varias tiendas donde comprar regalos o ropa.

A lo largo de este paseo, encontrará unos telescopios orientados al mar. Le aconsejo detenerse un momento y mirar a través de alguno de ellos para poder disfrutar de las delicias de una vista sin igual. Podremos contemplar los veleros que navegan por el mar o ver un poco más de cerca la marina de Pasito Blanco, puerto deportivo que cuenta con la bandera azul gracias a la calidad de sus instalaciones.

Con este pequeño regalo podemos proseguir el camino y ver a nuestra derecha un complejo de hoteles que han respetado la estructura de las antiguas casas que antes poblaban la zona. Es una arquitectura canaria colonial con balcones de madera y tejados de tejas que podremos apreciar más de cerca si pedimos permiso para entrar.

De fina arena, picón y callaos, la playa de Las Meloneras surge al oeste de la playa de Maspalomas, de la que está separada por el Faro, aunque a veces, con marea baja, se comunican. Sus dimensiones son de alrededor de medio kilómetro de largo por 75 metros de ancho. Cuenta con un puesto de la Cruz Roja dotado con lancha y un servicio de sombrillas y hamacas. Todos estos elementos confirman un paisaje que invita a quedarse un rato tumbado para el disfrute después del paseo realizado. Una vez recuperadas las energías, podemos dirigirnos al nuevo y vanguardista Centro Comercial Meloneras, situado en la misma playa, que además de las tiendas y los restaurantes cuenta con terrazas donde poder disfrutar de una agradable tarde o noche.

Y va tocando a su fin nuestra visita, pero no quiero terminar sin indicarle antes otra de las interesantes opciones que ofrece la zona, el Campo de Golf de Meloneras con espectaculares vistas al mar.

Yo me despido y espero que haya disfrutado de un agradable paseo en mi compañía. No quiero dejar de recomendarle que continúe visitando con nosotros otros rincones de la isla de Gran Canaria. ¡Le sorprenderán!

¡Gracias y hasta pronto!



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