Ir al principio

Blog Oficial de Turismo de Gran Canaria

Torres de la Iglesia de San Matías, en Artenara, con Roque Nublo al fondo

Las torres de Artenara contemplan a las de Gran Canaria

Hay cuatro torres que miran hacia las alturas a la vez que rasgan los límites entre cielo y tierra en la cumbre de Gran Canaria.

Estos índices de piedra atrapan la mirada y la empujan hacia arriba, con la insistencia de un niño y la perseverancia de los siglos. Señalan lo evidente. El azul sin interrupciones y los pinares a sus pies. Pero revelan también una realidad que escapa en un primer instante del ángulo de visión. Se trata del curso del tiempo y las historias de quienes han habitado y habitan en la linde de dos mundos.


Atardecer en el Roque Nublo

Luces y susurros en las alturas de Gran Canaria

Habito en esta cima desde hace millones de años. Lo sé porque llevo la cuenta de los soles y las lunas. Soy hijo del tiempo y de un viejo volcán que ya no está. El viento, el sol, la lluvia y el paso de los días me han convertido en lo que soy: el príncipe y vigía de un reino de piedra. Pero no estoy solo. Los pinares y rocas que me acompañan en estas alturas dan cobijo a seres que parecen hechos con esa misma luz que empieza a retirar su velo. Por eso aquí los lagartos son de oro, esmeralda y zafiro.


Mirador del Balcón

Gran Canaria a vista de dragón

El Mirador del Paso de Marinero o del Balcón ofrece vistas extraordinarias a la Gran Canaria más salvaje y también a las estrellas.
 
El silencio, rasgado tan solo por el viento que se encarama desde el océano a la cima del acantilado, reina en estas alturas. Nadie quiere interrumpir el sueño del dragón, que permanece dormido desde hace millones de años. En realidad, la gente suele quedarse sin palabras cuando llega al Mirador del Paso de Marinero o del Balcón de La Aldea, en la costa oeste de Gran Canaria, rematada por una sucesión de picos montañosos que se precipitan hacia el mar y que se asemejan en efecto a la cola de un durmiente titán mitológico.


Las Canteras

Bucear para llegar al fondo de Gran Canaria

Gran Canaria ofrece múltiples enclaves para descubrir la biodiversidad y belleza de sus fondos con el esnórquel y el submarinismo.

¿Se puede volar bajo el mar? Un habitante de los fondos de Gran Canaria demuestra que es posible. Lo hace con absoluta parsimonia, casi a cámara lenta, sin agitar apenas el agua a su alrededor mientras se desplaza con su apariencia de mariposa que aletea en el océano. La magnética gracilidad de este tipo de pez raya es tan solo una de las maravillas que aguardan a quien se adentre en las profundidades de la Isla.


Instagram